Muestra de la herencia documento

Como interesados en la herencia deberá traerse al procedimiento a las personas mencionadas en el Hecho ..... de esta demanda. No resulta preceptiva la intervención del Ministerio fiscal, ya que no se dan las circunstancias a que se refiere el artículo 783.4. de la Ley de Enjuiciamiento Civil. CUARTO. “Es algo maravilloso; algo divino, poder compartir la herencia hispana a través de la fe. Para todos en el Mariachi es un orgullo, un gusto cantarle a Dios que nos da todo y a nuestra madre, la Virgen de Guadalupe”, dijo el hondureño José Rodriguez que toca trompeta, guitarrón y violín. Muchas gracias por la explicación. El tema es que una 1ª persona hereda junto con una 2ª, una determinada herencia. La 1ª persona quiere 'compartir' dicha herencia con otras 3ª y 4ª persona, todo ello en un futuro, con la condición de que si al fallecimiento de la 2ª persona, cualquiera de las 1ª, 3ª o 4ª heredase de ella, hicieran lo mismo. Es un documento esencial en el que aparecerán todos los datos de la persona que forma parte del proceso de la herencia , para conocer los datos de los interesados, los derechos, bienes y deudas, al igual que lo asignado que se produce a los herederos y legatarios. Aceptar la herencia es el acto por el cual, si se es beneficiario del patrimonio del fallecido, se muestra la voluntad para aceptar la herencia. Esto obliga a plasmar la firma en el documento de aceptación de herencia, un paso previo a iniciar los trámites para recibir el patrimonio. La aceptación de herencia no es una gestión gratuita. El ... En algunos lugares la renuncia de una herencia es irrevocable y se presenta cuando el “de cujus” (persona que falleció), en forma testada o en intestado deja bienes para los correspondientes herederos. La renuncia es como ya se dijo, por lo general irrevocable, pero es indispensable saber si no existe presión, coerción o influencia para tal suceso. Con la presente, yo el notario púbico número (321) de Necapan de Juárez Estado de México, certifico el cambio de propiedad en favor de Gilberto Salas Medina, del inmueble denominado casa habitación ubicada en Av. Tiovivo Numero 563, que se encuentra ubicado en el municipio e Necapan de Juárez, Estado de México. Igual que avanza la genética, avanza el volumen de documentos filtrados por el colectivo Anonymous. En las últimas publicaciones, que han arrojado luz sobre los escándalos de Epstein, y las personas relacionadas, entre otros, van apareciendo interesantes documentos que afectan a muchos sectores. Uno de ellos, muestra un documento oficial del análisis sanguíneo de herencia genética de ... Sin embargo, la epigenética nos dice que hay muchas experiencias, miedos, memorias y formas de actuar que ya vienen predeterminadas por herencia de los ancestros, lo que tal vez nos está indicando que en esencia no somos individuos, sino más bien colectivos de los antepasados. 9.- ¿Qué es HEREDABILIDAD? Es la cuantificación de la HERENCIA.Se expresa con el término h 2 o H y varía entre cerca de 0 (cero) para baja herencia hasta cerca de 1 para alta herencia. Desde el punto de vista práctico, valores mayores de 0,30 ya son de gran importancia.

Programación Orientada a Objetos - Tarea Corta 10 - Resumen

2019.10.01 08:20 MadrigalMarco Programación Orientada a Objetos - Tarea Corta 10 - Resumen

Programación Orientada a Objetos - Tarea Corta 10 - Resumen
Resumen del libro Object-Oriented Software Engineering, capítulo 5.

Capítulo 5 Modelado de Clases

UML
Es un lenguaje estándar gráfico, que sirve para el modelado de programación orientada a objetos.
Tipos de UML:
  • Diagramas de clases, describen las clases y sus relaciones.
  • Diagramas de interacción, muestra el comportamiento entre los objetos.
  • Diagramas de estado y de actividad, muestra cómo se comporta el sistema.
Los UML poseen una campo semántico detallado, permite representar conceptos que no sean parte del lenguaje UML y posee un lenguaje textual asociado, conocido como Object Constraint Language(OCL).
Principalmente se utilizan por la facilidad que se tiene a la hora de querer revisar un trabajo de software, ya que si se tiene todo en un diagrama UML, no es necesario tener que repasar miles líneas de código para tener una idea superficial del proyecto.

Diagramas de clases
Este tipo de diagrama describe los datos y funcionalidad del programa. Muestra tanto clases, atributos, métodos y las relaciones que existen entre clases, así como si existe herencia de algún tipo.

Clases
Se representa con una caja y el nombre de la clase arriba, centrado y dentro de la caja. El nombre debe ser singular y empezar con letra mayúscula.
La caja también debe contener los atributos y métodos de la clase que se esté diagramando. Los modificadores públicos se representan con un "+" y los privados con un "-", como es de costumbre.

Asociación
La asociación de clases muestra de qué manera se encuentran relacionadas 2 clases y también existe su cardinalidad.
Se pueden añadir nombres de asociación, para un mejor entendimiento, estos deben ser verbos y ser colocados en el centro de la asociación.
La cardinalidad se refiere a cuántos objetos de dicha clase se relacionan con la clase que se está asociando, existen varias formas de verlo:
  • Uno a muchos: significa que muchos objetos están conectados a un solo objeto. Ejemplo: Una compañia tiene muchos empleados y un empleado tiene una sola compañía.
  • Muchos a muchos: es una relación donde muchos objetos se conectan con muchos otros objetos del mismo tipo, ejemplo: Un asistente administrativo trabaja para varios administradores y esos administradores tiene varios asistentes administrativos.
  • Uno a uno: esta relación es de un objeto a otro objeto, ejemplo: Una compañía solamente pueden tener un CEO y un CEO solamente puede ser CEO de una compañía. Esto puede no ser totalmente cierto, pero para este sistema se puede ver así.

Clases de asociación
Algunas veces cuando se tienen asociaciones de muchos a muchos, se puede tener un problema con los atributos de alguna de las 2 clases. Para esto existen las clases de asociación. Se pueden ver como un intermediario, donde va a servir de puente entre las 2 clases que se conectan de manera "muchos a muchos".
Por ejemplo, muchos estudiantes están conectados a muchos semestres. Un atributo que se puede sacar sería "grado" o "notas". Pero, si se pone este atributo en cualquier de las 2 clases, se estaría diciendo lo siguiente: si se colocan en estudiante, ese estudiante solamente podría tener una nota por semestre. Si se coloca en semestre, entonces existiría una sola nota para todos los estudiantes. En este caso se requiere una clase de asociación, para no tener este error.

Asociaciones reflexivas
Se refiere a que una clase puede asociarse a sí misma, dependiendo de las condiciones que plantee.

Links como instancias de las asociaciones
Los links son las conexiones que hay entre las clases. Se dice que un link es una instancia de una asociación cuando concecta 2 objetos. Por ejemplo, habrán muchos links de estudiante a semestre, para cada semestre. Al ser una relación de muchos a muchos, se lee de esa forma.

Dirección de las asociaciones
Cuando se realizan conexiones, se puede trazar una línea recta solamente, esto significaría que su relación es tanto de ida como de vuelta. Sin embargo, en algunos casos es necesario o más práctico especificar si la relación es solamente de ida o solamente de vuelta. Es decir, si una clase necesita a la otra, pero esta no necesariamente se debe conectar de la misma forma a la primera.

Generalización
La generalización se puede utilizar cuando muchas clases tienen características iguales o se pueden relacionar de alguna manera, sin embargo, se debe evitar el abuso de esto, ya que no es práctico. Si todas las clases generalizadas son iguales, no varían en sus características, entonces es mejor crear instancias de alguna otra clase y crearlas ahí, ya que no sería necesario crear una clase para cada una si no varían en nada.
Esto también aplica cuando se crean clases innecesarias, que no siempre se van a utilizar o que van a ser cambiantes. Si en un momento determinado, una clase puede tener un estado, pero en otro momento otro, es un error crear 1 clase para cada estado, ya que cuando se utilice una, no se usará la otra. En este caso es mejor convertir esos estados como atributos y ahorrarse un error común.

Diagramas de Objetos
Estos diagramas tienen la finalidad de hacer que el desarrollador o cualquier persona que los vea los entienda de mejor forma. Básicamente sirven para crear una instancia en diagrama y que el diagrama de clases de esa instancia sea más entendible.
Se elaboran en rectángulos y su nombre se puede escribir de la siguiente forma:

https://preview.redd.it/qzcbi507pup31.png?width=318&format=png&auto=webp&s=ae6e6c6c65492541aa6cee94bf29ea513bdaf9b3
  1. Se ponen ":" y el nombre de la clase, seguido de una coma.
  2. Se puede especificar el nombre del objeto, seguido de su clase.
  3. Si el nombre del objeto da a entender que pertenece a la clase Tiquete, se puede obviar el nombre de la clase.
Agregación
Es un tipo especial de asociación. Se utiliza como símbolo un rombo vacío. Básicamente se usa cuando se quiere decir que una clase es parte de otra o es compuesta por otra, pero la clase que lo compone puede existir sin necesidad de que la otra esté.

Composición
Cuando es una necesidad, es decir, la clase que compone la otra no puede existir sin que exista esa misma, se llama composición. Es un tipo más restrictivo que el de agregación. En este caso se representa con un rombo pero relleno, generalmente de color negro.

Interfaces
Una interfaz no posee instancias o en otras palabras, no se puede instanciar y tampoco implementa métodos, solamente abstractos, para que luego en las clases donde se implemente dicha interfaz, se haga un override de esos métodos.
En diagramas de clases, la clase de la interfaz se conecta por medio de una línea no continua y un triángulo como flecha no rellena.
También se puede representar con una línea continua pequeña y un círculo, encima del círculo el nombre de la interfaz.
Ejemplo:

https://preview.redd.it/5db3juj2tup31.png?width=513&format=png&auto=webp&s=efd49036dcae30598a3615b546c4d236a02593fe

Diagramas más descriptivos
Algunas veces los diagramas de clases pueden no ser del todo entendible, por esta razón existen algunas opciones que se pueden agregar a los diagramas para tener un poco más de información, pero a su vez más claridad.
  • Texto descriptivo y otros diagramas, se puede juntar la información que se tenga en un documento más grande, incluyendo los diagramas ya realizados, y explicar más a fondo las características que estos poseen. Se podría ver como realizar un documento escrito donde contenga las especificaciones del proyecto.
  • Notas, se pueden agregar notas a los diagramas de clases, estas se agregan mediante un rectángulo con una esquina doblada y son conectadas a la clase que explica. Se pueden ver como los comentarios que se escribirían en el código fuente.
  • Constraints, es un lenguaje formal que puede ser interpretado por la computadora. En el diagrama de clases se escribe entre llaves "{ }" y es una expresión que se evalúa a True.

Object Constraint Language
Es un lenguaje que fue creado con el propósito de mejorar los UML. Su uso principal es para establecer las restricciones de un diagrama. No es un lenguaje de programación, pero su manera de escribirlo hace parecer que lo sea. Al ser restricciones, siempre se busca que lo establecido sea igual a True.
Se pueden utilizar cuando se necesite comparar o establecer condiciones para que se realice una acción.

Models of the domain
Existen varias etapas a la hora de diagramar un programa. Antes de tener el programa por completo, se debe empezar por analizar lo que se tiene, saber con qué se está trabajando, por decirlo de una manera. Estos diagramas sirven para analizar el dominio y las entidades que pertenecen a ese dominio. No se necesita saber el final del proyecto para poder diagramar esta parte, ya que es solamente una ayuda para entender mejor con qué se está tratando y mejorar el proceso de diagramación de clases.

System domain model
En esta parte se diagrama se incluye lo necesario para implementar la solución al problema que se tiene, pero no contiene clases que se vayan más allá de la funcionalidad pura del programa o que se necesitan para armar un sistema completo.

System model
El sistema completo, como bien lo dice, contiene todo lo antes mencionado y lo necesario para armar el sistema por completo, ya sean interfaces de usuario o clases que no tengan que ver directamente con la implementación del problema.

Diagramar de manera correcta
Es incorrecto empezar a crear los diagramas de clases(o cualquier diagrama) de una vez, ya que es ineficaz. Se puede perder mucho tiempo pensando en qué necesita una sola clase, seguir con otra y luego darse cuenta de que la clase anterior necesitaba otro atributo para funcionar correctamente. Se recomienda crear una lista de todas las clases posibles que vaya a tener el programa.
Luego escribir las asociaciones que van a tener esas clases y por último, llenar las clases con los atributos.
Lo que sigue sería ver los propósitos de las clases, qué deben cumplir y qué operaciones se van a utilizar. Finalmente se haría un recorrido a todo el diagrama, analizando si es lo suficientemente preciso y si no hay elementos de sobra o si se requieren más componentes.
El primer paso es encontrar las clases necesarias, este proceso se logra analizando el problema que se tiene y lo necesario para implementarlo.
Los nombres de las clases son muy importantes, porque es lo primero que ve una persona al analizar un código o un diagrama de clases. Se debe recordar que deben ir en singular y empezar con letra mayúscula. Siempre se debe revalorar los nombres que se hayan otorgado a las clases, para ver si son correctos o innecesarios.
También, cuando se realiza la interfaz, se debe tomar en cuenta no usar nombres extraños o poco significativos ni tampoco repetitivos.
Luego de saber qué clases se necesitan, se debe seguir por encontrar los atributos y las asociaciones correctas para esas clases. La mejor forma de hacerlo es empezar por la clase central e ir hacia las menos significativas.

Identificar implementaciones necesarias en los diagramas
Para encontrar las implementaciones correctas, se puede ir preguntando o analizando si dicho atributo o asociación es realmente importante para el proceso del programa y si se necesitará implementar su funcionalidad.
Identificar el uso de una interfaz o aplicar generalización puede ser confuso. Pero se puede lograr viendo si 2 o más clases tienen características iguales, ya sean atributos o métodos. En estos casos, es efectivo crear una superclase.
Una interfaz se puede crear cuando las clases tengan una acción en común. Por ejemplo en una casa, las lámparas y abanicos se pueden encender, lo cual es una acción, entonces podría ser efectivo implementar una interfaz de encendible.
En general, la manera más efectiva de realizar estos procesos es ir preguntándose y analizando según la descripción del problema, si algo es necesario o no. En el caso de las asociaciones, se preguntaría si cierta clase depende de otro o si está conectada a otra.

Responsabilidad de las clases
Es importante distribuir la responsabilidad de las funciones principales entre todas las clases. Si una clase contiene toda la funcionalidad del programa, es recomendable dividirla de alguna forma para no dejarle todo el peso a una sola clase.
Funciona también al revés, si una clase no tiene responsabilidad alguna, probablemente sea innecesaria y se pueda compactar dentro de otra clase ya existente.
Esta responsabilidad generalmente recae en las implementaciones de sets y gets o a la hora de instanciar una clase. Como ya se debe saber, se recomienda crear atributos privados y establecer métodos para acceder a ellos, ya sea para retornarlos o modificarlos, de esta forma el usuario no puede actuar directamente sobre los atributos de la clase.
Para lograr identificar estas responsabilidades, se debe saber cuáles serán las operaciones a realizar, que vendrían a ser lo métodos que van a implementar las clases. Por ejemplo, una clase Círculo, puede tener un método getArea() y si no se necesitara más, eso se convierte en su responsabilidad principal, conseguir el area del objeto creado, que en este caso es un círculo.

Prácticas para mejorar la diagramación
Un ejercicio recomendado, es crear los diagramas de clases utilizando notas(sticky notes), de esta forma si se crea una clase y luego se determina que es innecesaria, simplemente se remueve esa nota y se puede seguir tranquilamente. También esto ayuda ya que las notas tienen un espacio limitado, por lo que no deja que el programador cree o añada atributos o métodos innecesarios, al tener un espacio finito.

Implementar diagramas de clases en Java
Una vez que se tenga el diagrama listo, el último paso es plasmarlo en código. Para esto, se necesita saber cómo agregar una interfaz a una clase en Java o como utilizar herencia o generalización.
Para agregar una generalización/herencia, se utiliza la palabra reservada "extends".
Para agregar una interfaz, la palabra reservada a utilizar será "implements".
Implementar las asociaciones es un poco más complejo, ya que se puede decir que no hay realmente palabras reservada para cada tipo de asociación.
Para la asociación, se debe analizar de qué tipo es. Si es de uno a uno, sería tan simple como crear una instancia de la clase necesaria y listo.
Si la asociación es de uno a muchos, se podría necesitar implementar un arreglo de esos objetos, para lo cual se podría hacer de uso de la clase de Java ArrayList.
Sin embargo, si la cardinalidad de la asociación es finita, por ejemplo, es de 1 a 5, es recomendable o más fácil utilizar un arreglo estático, ya que si el diagrama es preciso, solamente se necesitarán 5 instancias de esa clase durante todo el programa.


Bibliografía
Lethbridge, C. T., Laganière, R.(2005) Object-Oriented Software Engineering(2 ed.). Maidenhead: McGraw Hill.
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2016.08.14 14:23 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.07.14 13:00 EDUARDOMOLINA Barroso a Goldman Sachs: la última patada a la legitimidad de 'Bankeuropa'. La decisión del político de presidir el controvertido banco de inversión, con graves responsabilidades en la crisis financiera, es otro empujón hacia el desprestigio de la UE.

Por Andreu Missé
http://ctxt.es/es/20160713/Politica/7186/Durao-Barroso-Goldman-Sachs-UE-tribunal-justicia.htm
"La decisión de José Manuel Durão Barroso, el hombre que representó el máximo poder ejecutivo en la Unión Europea entre 2004 y 2014, de incorporarse a la presidencia de Goldman Sachs, uno de los mayores bancos de inversión del mundo, con graves responsabilidades en la última crisis financiera, está causando consternación. El conflicto no ha hecho más que empezar. El sindicato del personal de las instituciones europeas ha dirigido un escrito al presidente de la Comisión Europea y a todos sus miembros exigiendo “lo más rápido posible una revisión de las reglas de ética sobre el compromiso de los más altos dirigentes de la Institución con el fin de que un precedente como este no se pueda producir nunca”. Crecen las voces que piden llevar el caso al Tribunal de Justicia de la Unión Europea.
El malestar no proviene sólo de la lógica indignación que puede provocar el comportamiento oportunista de un político, cuyas andanzas han estado marcadas desde su origen por el cambio de chaqueta. La cuestión de fondo verdaderamente preocupante es que en este momento los gobiernos y las principales instituciones de los países democráticos se encuentran cada vez más debilitados y amenazados por el creciente poder de las grandes corporaciones financieras, tecnológicas, industriales o energéticas.
Las decisiones fundamentales que afectan a los ciudadanos se toman cada vez más fuera de los organismos democráticos. Esto no es una caricatura. Lo estamos viendo en directo en las actuales negociaciones de la Asociación Transatlántica para el Comercio y la Inversión (TTIP, por sus siglas en inglés), una iniciativa que fue precisamente puesta en marcha por las corporaciones multinacionales de ambos lados del Atlántico, que son las que mantienen el pulso de las negociaciones. Los documentos internos de las sesiones han revelado que el 93% de las consultas sobre los contenidos las han realizado las multinacionales. Los gobiernos y parlamentos van camino de convertirse en comparsas de unas decisiones y acuerdos tomados en otras mesas por las grandes corporaciones guiadas por la búsqueda de beneficios y no de los intereses ciudadanos.
La decisión de Barroso es un síntoma doblemente indicativo de la pérdida de reputación de la Comisión Europea, el principal motor de la construcción europea, y del reforzamiento de una de los monstruos financieros más temibles y peligrosos, como han puesto de relieve sus actuaciones ilícitas antes de (y durante) la última crisis.
De todos los grandes conglomerados financieros, Goldman Sachs es el que más se ha especializado en colocar a sus directivos en los puestos de máxima responsabilidad de los gobiernos y al mismo tiempo en capturar políticos para su organización. Henry Paulson, Robert Rubin y Timothy Geithner fueron altos directivos de Goldman Sachs antes de ser nombrados secretarios del Tesoro de Estados Unidos. También el presidente del BCE, Mario Draghi, estuvo al frente de Goldman Sachs en Europa cuando el banco diseñó la estrategia para camuflar el déficit griego en 2002. La lista de políticos que han pasado antes o después por Goldman Sachs es abrumadora. Romano Prodi, ex primer ministro italiano y presidente de la Comisión Europea antes de Barroso; Peter Sutherland, excomisario de Competencia; Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, por sólo citar algunos.
Vistos los acontecimientos, es lógico sospechar que quizá algunas decisiones políticas importantes se tomaron antes en el banco estadounidense que en los gobiernos. Hay elementos más que suficientes para recelar. Cuando, por ejemplo, a finales de 2011 estallaron las crisis de Italia y Grecia, la Comisión Europea, presidida por José Manuel Barroso, colocó como primeros ministros en estos países a dos economistas sin pasar por las urnas, Mario Monti y Lucas Papademos, respectivamente. Ambos relacionados con Goldman Sachs. Monti había sido asesor del banco estadounidense y Papademos era el gobernador del Banco de Grecia cuando este país contrató los servicios de Goldman Sachs para disfrazar el déficit.
El periodista belga Marc Roche escribió a principios de esta década el libro El Banco. Cómo Goldman Sachs dirige el mundo, en el que describe la tupida red de contactos de la entidad financiera con el poder político y su presencia activa en los acontecimientos más graves de las crisis financiera internacional.
El poder y la influencia de Goldman Sachs eran bien conocidos gracias a este libro y otras publicaciones posteriores. Pero recientemente hemos sabido que este banco ha estado muy vinculado a una peligrosa trayectoria, plagada de prácticas tramposas, sometido a numerosas investigaciones oficiales, y que tuvo importantes responsabilidades en la crisis financiera mundial desatada en 2008. El pasado abril se conoció que el banco sufrió uno de los mayores castigos de las autoridades estadounidenses por engañar a sus clientes. El banco se vio forzado a aceptar pagar una sanción y compensar a los inversores perjudicados por un total de 5.060 millones de dólares por los engaños efectuados a sus clientes entre 2005 y 2007. El Departamento de Justicia concluyó que Goldman Sachs era responsable de haber asegurado falsamente a los inversionistas que los productos que les vendía estaban respaldados con hipotecas sólidas cuando sabía que tenían elevadas posibilidades de resultar fallidas.
Por otra parte, Goldman Sachs fue uno de los creadores y vendedores de los CDO (obligaciones de deuda garantizada) sintéticos, que “amplificaron las pérdidas cuando se produjo el colapso de la burbuja inmobiliaria”, según el informe oficial del Gobierno sobre la causa de la crisis económica y financiera en Estados Unidos (The Financial Crisis Inquiry Report). Según este informe, sólo Goldman Sachs empaquetó y vendió 73.000 millones de dólares en CDO entre 2004 y 2007.
Esta elevada sanción no ha sido ni mucho menos el único tropiezo de Goldman Sachs. Su historial está repleto de buenas acciones. En 2002 ideó un artificio contable para camuflar el déficit del Gobierno conservador griego de Kostas Karamanlis. Un asunto que nunca se ha aclarado. En 2009, el banco aceptó pagar 60 millones de dólares a las autoridades para que el fiscal general de Massachusetts cerrase una investigación sobre una promoción de préstamos fraudulentos a viviendas. En 2013 fue investigado por una supuesta manipulación del precio del aluminio en el mercado de materias primas. En enero de 2016 el banco aceptó pagar una multa de 15 millones por su participación en operaciones de ventas al descubierto. Y más recientemente el banco está siendo investigado por una emisión de bonos de 3.000 millones de dólares para el fondo soberano de Malasia, 1MDB.
La manera desvergonzada de funcionar del banco fue puesta de manifiesto por un alto ejecutivo, Greg Smith, que abandonó el banco en 2012 hastiado de “oír cómo se hablaba de timar a los clientes”.
Este banco con este dechado de virtudes es el que ha escogido Barroso para su nueva etapa profesional. No es de extrañar que su decisión haya provocado irritación a alguno de los miembros de la actual Comisión Europea. Pierre Moscovici, comisario de Asuntos Económicos y Monetarios, ha señalado que Barroso debería haber hecho una reflexión “política, ética y personal”, cuando aceptó el trabajo de Goldman Sachs.
Lo cierto es que la trayectoria política del ex primer ministro portugués no inspira mucha confianza. Tras su paso por la Federación de Estudiantes Marxistas Leninistas, organización juvenil del Movimiento Reorganizativo del Partido del Proletariado, de inspiración maoísta, dio un fuerte giro a su actividad política para incorporarse a los 24 años al Partido Socialdemócrata (PSD), de centro derecha.
Al frente del PSD, Barroso ganó las elecciones generales en Portugal en 2002. Al año siguiente, como primer ministro, fue el anfitrión de la tristemente famosa reunión de las Azores en la que, junto a Bush, Blair y Aznar, se urdió la guerra de Irak sobre la base de todo tipo de falsedades para justificar la agresión como acaba de demostrar el informe Chilcot en el Reino Unido.
Su mandato de una década al frente de la Comisión Europea significó una pérdida progresiva de identidad y del peso político de esta institución frente al creciente protagonismo de los gobiernos, especialmente el de Alemania. La herencia que dejó Barroso fue una Comisión cada vez más desautorizada, insensible ante el auge del desempleo y la pobreza en Europa, empeñada en aplicar a rajatabla las recetas neoliberales basadas en la austeridad y olvidando el desarrollo de la Europa social que había impulsado Jacques Delors.
Lo terrible es que la decisión de Barroso es otro empujón más hacia la deslegitimación de unas instituciones europeas cada vez más desprestigiadas. Los ciudadanos ven cada vez más con razón que estas instituciones están sobre todo al servicio de los intereses financieros y de las grandes corporaciones. Por si faltaban muestras, Barroso acaba de aportar las últimas pruebas.
Produce además un notable escándalo que un alto empleado que disfruta de una pensión comunitaria próxima a los 18.000 euros mensuales busque ingresos adicionales en un banco cuyas malas prácticas era justo lo que la Comisión había prometido perseguir cuando hablaba de acabar con “el capitalismo salvaje”. Pasándose al servicio de este capitalismo sin escrúpulos Barroso, ha dado su última patada a la legitimidad de la Comisión Europea, de la que hoy está más necesitada que nunca."
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2016.06.09 18:54 EDUARDOMOLINA Monedero: “Necesitamos que el 26-J no haya siete millones de colaboradores necesarios con la corrupción”. El PSOE se desmorona como la momia en la escena última de la película, se descompone en serrín.

Por Raimundo Castro
http://www.republica.com/2016/06/08/monedero-necesitamos-que-el-26-j-no-haya-siete-millones-de-colaboradores-necesarios-con-la-corrupcion/
"Juan Carlos Monedero tiene a gala defender que se puede hacer política, y de alto nivel, sin ostentar ningún cargo ni público ni de partido. Pero al fundador de Podemos se le considera, con razón, el gran estratega de Podemos. Y por eso, en estos momentos de precampaña, da gusto entrevistarle aunque no sea candidato. Sobre todo si muestra lo que piensa, como en este encuentro, a calzón quitado."
"¿Cómo ve la campaña electoral?
La campaña electoral promete ser bastante aburrida. Es difícil que haya partido cuando uno de los dos equipos ha decidido agazaparse en su campo esperando que pase el tiempo y contando con que el resultado va a venir dado por una Gran Coalición que va a dinamitar la democracia. Porque toda Gran Coalición tiene una parte de fraude.
¿Qué va a hacer Podemos contra esa Gran Coalición?
Podemos ha hecho una oferta de cambio y, atendiendo a las encuestas, le plantea al PSOE que no cometa otra vez el error de intentar hacer una pequeña gran coalición con Ciudadanos sino que se atreva a un Gobierno de cambio en un momento histórico donde en Europa está cambiando el contrato social que existía. Es ahora cuando toca confrontar esa voluntad que tiene la patronal europea y algunos sectores de la vieja política de cambiar el contrato social. Eso que ha resumido muy bien el ministro del Interior cuando ha dicho que el trabajo estable es una reliquia a lo que, desgraciadamente, asiente la socialdemocracia europea. Porque, frente al contendiente que quiere salir a ganar y conseguir un resultado que rompa estas lógicas estancadas está el resto, los que buscan una campaña que pase desapercibida contando con que, al final, todos, de una manera u otra van a unirse. O sea, una suerte de gran coalición donde los viejos partidos creen sobrevivir más llegando a un acuerdo entre ellos. Y con Ciudadanos, que ha asumido ser la muleta del bipartidismo y está simplemente esperando a hacer lo que le manden.
O sea, que estamos como estábamos. ¿O no?
Lo único diferente es lo que plantea Unidos Podemos que incluso se expresa gráficamente en el hecho de que van Izquierda Unida, Podemos, Equo y las confluencias juntos. Es una novedad que tiene un punto especial porque no era tanto una voluntad de las cúpulas como una exigencia popular. Eso hace que en estas elecciones la ciudadanía tenga una corresponsabilidad que no tenía en el 20-D. Por un lado, porque ha sido la ciudadanía la que ha forzado una unidad que no entendían por qué no ocurría y que lanzaba al aire una pregunta con la misma virulencia con la que se lanzó el 15-M, la de por qué no me representas y por qué me excluyes. Porque la pregunta es: ¿cómo es posible que con un 30% la derecha pueda tener mayoría absoluta? Y en segundo lugar, todos tenemos ahora más información. Es decir, el 20-D había pruebas muy rotundas pero no tan evidentes como las que tiene ahora la ciudadanía para saber que en muchas partes de España el PP es una asociación para delinquir.
¿Una asociación para delinquir?
Quien vote al PP sabe que está mostrando, de alguna manera, su consentimiento con la Gürtel, con la Púnica, con Marjaliza, con Granados, con Rita Barberá, con el Caso Brugal, con el Caso Campeón, con De la Serna, con Bárcenas, con Ignacio González, con López Viejo, con Boadilla… Yo sé que en España no hay siete millones de corruptos pero necesitamos que el 26-J no haya tampoco siete millones de colaboradores necesarios con la corrupción. No sé si votan al PP encantados, pero no puedes votar al PP pretendiendo que tienes derecho a votarlo porque te sientes de derechas, porque odias a los demás partidos o porque te has creído que Podemos es una sucursal bolivariana. Tienen derecho a pensar todo esto, pero eso no les puede llevar a votar a un partido que ha sido colaborador necesario de la corrupción. Cuando yo escuchaba esta mañana la declaración de Francisco Granados desde la cárcel, en la Comisión de Investigación, y el tipo regañaba a los jueces y a los políticos, un tipo al que le han pillado joyas y dinero en bolsas de supermercados y millones de euros en un armario, y fincas, y que tenía una estructura corrupta durante una década larga… Esto solamente es posible porque el presidente del Gobierno es la persona que le escribió un SMS a Bárcenas a la cárcel diciendo “Aguanta, Luís, sé fuerte”. Y sigue siendo presidente del Gobierno…
¿Por qué cree que Granados se atreve a hacer eso?
Granados puede regañar a la justicia que está investigándole o a los políticos que están en una comisión investigadora demostrando que había construido toda una estructura delincuencial vinculada al PP porque Trillo, cuando era responsable de justicia del partido, amenazó a cualquier persona que quisiera investigar la Gürtel prometiéndole que le iba a caer el peso del Estado sobre sus espaldas, con esas frases que se parecen más a “El Padrino” que a los libros de teoría política. Fueron avisos para navegantes. Y eso es lo que explica la voluntad del PP de controlar la judicatura sin importarle desvirtuar las instituciones, colocando del presidente del Tribunal Constitucional a una persona con carné o en el CGPJ a gente suya y su presión para cubrir los juzgados territoriales. O sea, toda una avalancha sobre la judicatura que hace que los jueces honestos, sean progresistas o conservadores, estén asustados con esta desmesura del PP que, por defender desde su posición de impunidad todos los desmanes de los últimos quince años, está dispuesto a cargarse el Estado de Derecho en España.
Desde el 20-D, los ciudadanos también tienen más información en función de su actuación respecto a la investidura. ¿Cree que los partidos se han retratado en estos meses? ¿En qué sentido?
Creo que la campaña va a ser de clarificación. Pero me temo, y no es lo mejor que puede ocurrir, que una parte importante de la campaña se dedique a explicar qué es lo que ha hecho cada cual más que a explicar cuáles son las propuestas de transformación. En ese sentido, nos vamos a encontrar con un PP que no ha hecho nada, que ha estado esperando y que hizo una trampa. Porque una argucia de Rajoy puso en cuestión la legitimidad de la monarquía al ser el partido más votado y decir “paso palabra y vamos a ver qué ocurre”. Era una trampa que buscaba provocar de inmediato unas nuevas elecciones porque Rajoy no las tenía todas consigo de que su partido fuera a volverlo a elegir a él. Entonces dijo: “Fuerzo esto, hay unas segundas elecciones, es más difícil que después vaya a haber un impasse y así garantizo que no me echan”. Sobre todo dentro del conflicto brutal que hay en el PP y que se expresa en las cuchilladas internas que vemos filtrando documentos o aireando declaraciones de la renta desde la Agencia Tributaria, que es una cosa que una democracia no debería permitirse. Lo que demuestra cómo también el PP ha utilizado las instituciones como si fuera un cortijo particular. ¡Es que es increíble!.
¿Por qué?
El PP ha disparado no solo contra la prensa con declaraciones mentirosas en las que dice que no pasa nada y que todo son inventos sino contra los jueces y la Guardia Civil. Es que es el disparate de los disparates, ¿no? Un partido que originariamente era el partido del orden dispara contra los jueces y contra la Guardia Civil desde el Ministerio del Interior. Por lo que no me extraña, tampoco, que una buena parte de los jueces y de la Guardia Civil estén a favor de un cambio político en nuestro país. En fin, el PP ve cómo se le desbarata todo el entramado, incluso cómo gente joven a la que querían presentar como adalides de la regeneración pues también están imputados en casos de prevaricación, lo que ocurre con Maroto.
¿Y el PSOE?
El PSOE se desmorona como la momia en la escena última de la película, se descompone en serrín, como dice mi amigo Jaime Miguel. Nos encontramos a Felipe González diciendo una cosa y la contraria, con el trasfondo de ser el representante moral del PSOE aunque escribe cartas a dictadores para hacer gestiones de trato de favor a un broker del petróleo que tiene el dinero en el paraíso fiscal de Panamá. Felipe González, como un lobista, se convierte en la caricatura de aquel Felipe de la chaqueta de pana que emocionó a los españoles en el 82, se convierte en un fraude. Su suerte está a la altura de la suerte de un Rey que también se ha presentado ante los españoles como un lobista.
¿Cómo un lobista?
Sí, como un lobista que mentía porque al tiempo que nos daba lecciones el 24 de diciembre de familia católica, apostólica y romana, pues tenía una querida, ¿no?, y que, como demuestra el libro de Rebeca Quintáns, es un lobista de armas y de petróleo. Y de patrocinio deportivo, algo que también afecta al actual monarca. Y le afecta porque, como es monarca, pactaban quién financiaba unas regatas o determinados eventos y después ellos iban vestidos de esa ropa. A mí me produce bochorno que mi Jefe de Estado se haya dejado vestir por empresas que patrocinaban eventos donde ellos otorgaban su presencia. La Casa Real no tiene que cobrar por estar en ningún sitio porque lo están por ser Jefes del Estado de todos los españoles y si recibieran algún tipo de ingresos debieran ir a las arcas públicas. Ni el Rey Juan Carlos, ni Felipe VI ni nadie de la Casa Real debería tener ningún patrimonio que no venga remunerado por los Presupuestos Generales del Estado. Cualquier otra remuneración que tengan, salvo la que tenga que ver con herencias legítimas, tendría que revertir en las arcas públicas porque no se explica por qué la Casa Real tiene que ganar dinero haciendo de Casa Real y patrocinando una marca y no otra. Eso es algo que todavía está pendiente.
Hablábamos del PSOE…
El PSOE, con la figura moral de Felipe González diciendo un día una cosa y otro la contraria, o la de Josep Borrell diciendo un día que tiene que haber una Gran Coalición y otro que no, da una imagen de desunión, de un partido donde Sánchez tiene los enemigos dentro, de un líder amenazado por sus barones y por Susana Díaz, que es capaz de pactar con Ciudadanos un programa y ahora a ver con qué cara se presenta a las elecciones diciendo que va a defender otro programa que no sea el que había pactado. En fin, creo que el PSOE va camino de la pasokización. En cualquier caso, sea cual sea el resultado de las elecciones, espero que el PSOE no se ofrezca para sostener un Gobierno que insista en las políticas de austeridad.
¿Y Ciudadanos?
Ciudadanos ha demostrado que no tiene ningún tipo de criterio propio, que puede apoyar al partido más corrupto en Madrid o al PSOE más corrupto en Andalucía. Porque ya me dirá que hace Ciudadanos, en nombre de la regeneración, apoyando a Susana Díaz, la heredera de dos presidentes del PSOE imputados por corrupción. Ciudadanos ha hecho el papelón de los papelones porque, al final, el viaje de Ciudadanos solo ha servido para que los votantes a los que les daba vergüenza votar al PP regresen al PP. Por tanto, la estrategia del presidente del Banco de Sabadell de crear un Podemos de derechas era inteligente porque al final Ciudadanos solamente ha servido para apuntalar a los viejos partidos que estaban conchabados con las estructuras de corrupción empresariales.
¿Y Podemos? ¿Ha acertado no apoyando a Sánchez?
Hay gente que, en su enfado generalizado porque no se haya hecho Gobierno, enmarcaba a todos los partidos, pero que ahora van a agradecerle a Podemos la firmeza de no haber cedido a un Gobierno en el que se cambiaban las caras pero se mantenían las políticas del PP. Añadamos que han hecho algo que estaba reclamando la ciudadanía, que era el proceso de unidad, y que es la única fuerza política que está entendiendo la España plurinacional y tiene la capacidad de mirar a los ojos a Europa y pactar otros plazos para los ajustes del déficit. Todos estos elementos la sitúan como una fuerza política que encara estas elecciones con una clara ventaja.
¿No temen la abstención de la izquierda?
Siempre he dicho que la ciudadanía tiene que empezar a hacerse corresponsable. No puedes pensar que depositas el voto y ya se han terminado tus obligaciones. Ha sido la presión popular la que ha obligado a IU y Podemos a juntarse, ¿no? Si esa misma presión popular hubiera tenido clara su voluntad de un Gobierno de Gran Coalición de la derecha apoyado por Podemos, lo hubieran exigido. No ha sido el caso. Es decir, cuando Podemos ha preguntado a sus bases, no querían que se apoyase un Gobierno del PSOE con Ciudadanos. Es que es un disparate. Le interesaba a los medios. Hay una construcción de las empresas de medios de comunicación para fomentar con la abstención ese gobierno de Gran Coalición. Es decir, un Gobierno para hacer las políticas del PP al que encima pretendían que le regalaras la abstención para beneficiarse de la crítica a sus propias políticas. ¡No, hombre, no! Para hacer esos juegos, que se vayan a Disneylandia.
¿Por qué no se ha entendido la izquierda?
Hay tres datos muy claros. Uno es que las elecciones son el 20 de diciembre y el 28 de diciembre el Consejo Federal del PSOE prohíbe a Pedro Sánchez pactar con Podemos. Y, por tanto, le está atando de pies y manos. Hay un segundo dato muy relevante, que cuando está negociando el PSOE con Podemos, en la habitación de al lado, en secreto, ha mandado a su fontanero por excelencia, José Enrique Serrano, a negociar con Ciudadanos. Es una expresión clara de que sentarse en la mesa con Podemos e Izquierda Unida era un paripé porque estaban poniendo en marcha su acuerdo. Y el tercer elemento que demuestra la parlamentarización burocrática del quehacer político del PSOE, por no decir otra cosa, es cuando deciden mandar a Podemos al gallinero en un acuerdo que expresaba que habían pactado la Mesa del Congreso y que hizo que Patxi López, por segunda vez, haya sido un cargo de presidente de algo con el apoyo del PP, lo que se tradujo después en cosas patéticas. Es que no es ni inteligente. Voy a esconder a Podemos en la parte menos visible del Parlamento a ver si no viéndoles es como si no existieran. En fin, que el PSOE ha tenido unos comportamientos en los que ha demostrado cuál es su voluntad.
¿Ofrecerán al PSOE una segunda oportunidad?
Creo que en esta campaña va a quedar muy claro que, pese a ese comportamiento, se le va a decir: “Oye, vas a tener la posibilidad de pactar con un Gobierno de cambio o de brindarle una autopista a los que están haciendo los recortes, a los que dicen que van a bajar otra vez los impuestos para que después haya que ajustar en otro lado”. Porque resulta que en la bajada de impuestos se beneficiaron los sectores más adinerados de nuestro país por valor de 8.000 millones. Y esos son los 8.000 millones que nos está reclamando la Unión Europea en forma de déficit que va a recortes en Sanidad, en Educación, en no mejorar las pensiones…Es que es un insulto. Que alguien, desde posiciones progresistas, esté pensando siquiera en que ese tipo de comportamientos puede ser una salida es intolerable. Por eso creo que esta campaña va a ser muy clarificadora. Si hay ciudadanía que decide abstenerse aburrida porque no ha habido un resultado electoral, pues habrá que decirle a la gente que una democracia que es mayor de edad tiene que ser capaz de afrontar ese tipo de dilemas y que no fue posible llegar a un acuerdo porque el Consejo Federal del PSOE no le dejó a Pedro Sánchez. Y porque Pedro Sánchez no tuvo el coraje de decir que no. Igual que Zapatero no lo tuvo para decir que no a la Troika. En fin, habrá que ver si tras estas elecciones, donde creo que el PSOE debería poner sus escaños al servicio de un Gobierno de cambio, vuelve a decir que no.
¿Está suficiente unido Podemos para lo que se avecina o hay posiciones enfrentadas en su interior como señalan sus adversarios?
En Podemos hemos discutido desde el comienzo. Siempre. De hecho, cuando estábamos discutiendo si poner en marcha Podemos o no, cuando había que aclarar si estábamos de acuerdo o no estábamos de acuerdo, hubo discusiones. Y creo que durante un tiempo funcionó un equilibrio donde Iñigo era la táctica, yo era la estrategia y Pablo articulaba un equilibrio entre el tacticismo y un proceso de transformación heredero del 15-M. Eso provocaba discusiones muy ricas. Porque Carolina es muy inteligente, porque Iñigo es muy inteligente, porque Rafa Mayoral es muy inteligente, porque Irene Montero es muy inteligente, porque Pablo es muy inteligente… Y el debate ha sido muy rico. De hecho, creo que somos de los pocos políticos en activo que hemos escrito libros. Y en los libros hay discusiones que si la gente los hubiera leído, sabría realmente en qué consiste el debate interno. En el libro que compiló Pablo sobre Juegos de Tronos, por ejemplo, pues hay una discusión sobre cómo vemos la política unos y otros.
Es entonces cuando usted salió de la dirección…
Es verdad que mi salida de la dirección tiene que ver con ese debate. Y es mentira que yo salga de la dirección por las cuestiones de Venezuela o Hacienda porque entonces, cuando se archivaron mis querellas podría haber dicho: “Regreso”. A mí me parecía muy sensato hacer política sin querer tener un cargo. Era un mensaje importante a nuestro país. Cuando yo salgo también es porque tengo enfado por cómo estamos dando primacía a la táctica y sacrificando la estrategia. Estamos dando una primacía a la maquinaria de guerra electoral y estamos sacrificando lo que va a permitir los cambios, que es una base consciente que debate los problemas y que va construyendo la agenda que cuando gobernemos tenemos que poner en marcha. Es que si tú no tienes a la gente entrenada en esa agenda de transformaciones, entras a gobernar y la gente se queda en su casa esperando que tú hagas la tarea, ¿no? Y nosotros no hemos construido Podemos para ser otro partido, sino para ser un partido diferente que reclama a la gente un compromiso diferente con las cuestiones públicas.
Pero no cabe duda de que se han producido diferencias internas, ¿no?
Creo que la exacerbación entre las supuestas diferencias entre nosotros eran un intento de debilitarnos para que, supuestamente rotos, cediéramos con nuestra abstención al Gobierno de Sánchez con Rivera. Esa era la razón. Toda la construcción mediática va en esa dirección. Una vieja táctica que a mí me abochornó mucho por ver en esa tarea a periódicos supuestamente serios, como El País. Aunque hace mucho tiempo que El País dejó de ser serio, ¿no? Nada más hay que ver a Juan Luís Cebrián censurando a periodistas, a estos que van dando las lecciones y después tienen los dineros en paraísos fiscales o están siempre vinculados a esos paraísos, ¿no? Antes hablamos del deterioro moral del Rey Juan Carlos o de Felipe González. Es el mismo deterioro moral que el de Cebrián. Creo que lo expresa muy bien la serie “Cuéntame”, que tiene que cerrar porque todos se han convertido en una cueva de ladrones. Esas presiones se hicieron porque creían que vivíamos en la vieja política en donde las presiones conseguían fragmentar a los partidos, para dividir a Podemos con el objetivo de conseguir un gobierno de Gran Coalición. Pero les ha fallado porque tienen en frente a unos actores políticos diferentes. Y en cuanto en tanto no entiendan eso, no van a terminar de entender qué significa Podemos.
¿Podemos quiere trasladar a España el bolivarismo venezolano?
Ayer presenté la trilogía bananera de Miguel Ángel Asturias, el premio Nobel guatemalteco. Y decía en la presentación que qué diferencia ir a Venezuela con esa imagen colonial del voy allí a conseguir votos para aquí, en vez de ayudar en un momento de conflicto entre poderes del Estado, mientras que yo iba por la literatura a entender América Latina desde el pensamiento y también para entender España. Porque no podemos entendernos con el continente americano sin ese viaje de ida y vuelta, con lo indígena, la negritud y lo hispánico, ese mestizaje que nunca hizo la colonización gringa, de gente de razas diferentes que se enamoraba, ¿no? Eso que, por cierto, los protestantes no podían permitirse.
Volvamos a Venezuela y su relación con ese país…
Venezuela se ha convertido en un recurso desesperado de partidos políticos que no quieren hablar de la política española. Yo les invito a que digan una sola política venezolana que nosotros queramos aplicar en España. Porque lo que intentamos hacer allí fue todo lo contrario. La tarea principal que yo tuve en Venezuela fue intentar construir una administración pública de corte weberiano, desarrollar una Ley Nacional de Función Pública, establecer una suerte de ENA, una Escuela de Formación de funcionarios, porque entendía que el problema principal de Venezuela es que nunca fue virreinato porque no tenía minas. Fue una capitanía federal. Y nunca tuvo estructura administrativa. Solamente la Compañía Guipuzcoana estableció unas bases burocráticas mínimas para garantizar la importación de cacao. El siglo XIX, después de la independencia, estuvo atravesado por guerras civiles. Y en el siglo XX, con el petróleo, montaron un Estado. Un Estado que no estaba arraigado socialmente. Lo que siempre le ha faltado a Venezuela es un Estado que funcione, que es también lo que explica la importancia del ejército porque es la única estructura burocrática que tiene, un poco, la capacidad de ser ejecutiva. Y yo lo que planteé fue construir allí una estructuran burocrática que funcionase para modernizar Venezuela. ¿Cómo vamos a plantear traer a España un Estado que no funcione? ¡Es todo lo contrario! Los que dicen que queremos traer de allí un no sé qué de Venezuela son muy deshonestos. Porque es todo lo contrario. Nosotros fuimos allí como profesores universitarios, expertos en administración pública, que queríamos ayudar. Igual que lo hemos hecho en Nicaragua, en México, en Argentina y en otros lugares.
Cobrando como asesores…
Algunos olvidan que en los setenta, tanto la Fundación democristiana Konrad Adenauer como la socialdemócrata Friedrich Ebert trajeron a muchos profesores aquí a formar a los constitucionalistas españoles para el proceso constituyente. ¡Pues claro! Y claro que les pagaban. Porque estaban haciendo su trabajo. Somos profesores universitarios que vivimos de eso. ¿Qué quieren, que hagamos trabajos y vivamos del aire? Es muy gracioso que en el país de la Púnica, de la Gürtel, o de asesores como De la Serna, del Arístegui, gente así que ha estado cobrando sin que se sepa lo que hacían, se hable de nosotros, que hacíamos un trabajo claro y concreto. Y en diferentes países. Además, yo he estado en Alemania más que en Venezuela. Y si la gente fuera honesta diría que bueno, usted ha estado en Alemania haciendo trabajos vinculados al entorno europeo, ha hecho la tesis doctoral sobre el fracaso del socialismo en la República Democrática Alemana. Pero no, sobre eso nunca preguntan. Hablan de Venezuela porque asusta a un electorado al que han envenenado. Pero, en fin, creo que es un intento desesperado de intentar desviar la importancia de estas elecciones hacia un país situado a 7.000 kilómetros. Y creo que le gente se ha dado cuenta. Hay un momento en que cansa. Pero los primeros cansados son los ciudadanos.
Parece ser que Venezuela es el rayo que no cesa que cae sobre Podemos.
Es curioso que los más críticos, como Felipe González, que se ha demostrado que tiene intereses personales, que era amigo de Carlos Andrés Pérez y que está enfadado porque hacía negocios y ahora hace menos, critique constantemente a Podemos por sus supuestas vinculaciones económicas con Venezuela y nos hayamos enterado que graba videos exaltando las cualidades empresariales de un bróker iraní que tiene dinero en Panamá y escribe cartas a un dictador pidiéndole favores económicos. Igual que sabemos que el Rey Juan Carlos ha firmado indultos para pederastas. Son cosas que afean la calidad moral de nuestra democracia. Que esa gente que tiene esos comportamientos se permita el lujo de, sin pruebas, sembrar simplemente sospechas sobre una formación política porque no la controlan, pues da la sensación de que España caduca. Viendo a Granados en la cárcel me daba la sensación de contemplar una España vieja, caduca, que bosteza, una España con la que una parte importante de los españoles no se siente identificada."
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2016.06.07 04:03 ShaunaDorothy Demócratas, republicanos: ¡Fuera todos! EE.UU.: Miedo, odio y precampañas (Mayo de 2016)

https://archive.is/BYpsq
Espartaco No. 45 Mayo de 2016
¡Por un partido obrero revolucionario multirracial!
En su libro de 1917, El estado y la revolución, el dirigente bolchevique V.I. Lenin describió sucintamente el fraude de la democracia burguesa: “Decidir una vez cada cierto número de años qué miembros de la clase dominante han de oprimir y aplastar al pueblo en el Parlamento: ésa es la verdadera esencia del parlamentarismo burgués”. Como marxistas revolucionarios, nos oponemos por principio a votar por los republicanos, los demócratas o cualquier otro candidato burgués. Al mismo tiempo, las precampañas de este año están mostrando la rabia y la desesperación que durante décadas se han ido acumulando al fondo de la sociedad estadounidense.
Existe un odio extendido hacia el establishment político de ambos partidos, que con razón son considerados agentes vendidos y comprados por los estafadores financieros de Wall Street y las empresas hinchadas de ganancias que han provocado la ruina de millones. Pero, debido sobre todo a la burocracia sindical procapitalista, la rabia de los trabajadores no se ha expresado como lucha de clases contra los gobernantes. Como resultado, el descontento de los gobernados encuentra expresión en el apoyo a candidatos burgueses “antiestablishment”. Hasta el momento, el abiertamente racista Donald Trump, un magnate multimillonario de bienes raíces, lleva la delantera como precandidato republicano. El autodenominado “socialista demócrata” Bernie Sanders le está dando a la segunda representante de la dinastía Clinton más problemas de los que nadie hubiera previsto.
Sanders es el único candidato de este circo electoral que ofrece pan a las masas con llamados por educación gratuita, asistencia médica para todos y un salario mínimo de quince dólares por hora. Esto ha resonado particularmente entre la juventud pequeñoburguesa blanca, así como entre un sector de los obreros blancos cuyos sindicatos han sido destruidos, cuyos salarios se han desplomado, cuyas prestaciones han sido saqueadas y cuyas posibilidades de obtener un empleo bien remunerado prácticamente han desaparecido. Las promesas de Sanders no son más que charlatanería. Sólo la lucha de clases podría arrancarle a la burguesía semejantes concesiones. Pese a haber sido acusado de rojo, Sanders no es ningún socialista; es un político capitalista. Sin embargo, en una sociedad donde por mucho tiempo se ha vilipendiado al socialismo como un ataque al “modo de vida estadounidense”, el que Sanders esté obteniendo apoyo en un sector de los obreros blancos es una medida del creciente descontento.
El establishment demócrata tolera las pretensiones de Sanders de estar “dirigiendo una revolución política contra la clase multimillonaria”. Él siempre le ha servido a la clase dominante, particularmente con su apoyo a las sangrientas guerras, ocupaciones y demás aventuras militares con que el imperialismo estadounidense ha devastado países alrededor del mundo (ver: “Bernie Sanders: Imperialist Running Dog” [Bernie Sanders: Mandadero de los imperialistas], WV No. 1083, 12 de febrero). Sanders no sólo está compitiendo por la primera posición en la boleta interna de un partido que, al igual que el Republicano, representa los intereses de la burguesía; también está ayudando a restaurar la imagen de los demócratas como “partido del pueblo”. Además, ha dejado en claro que, en la elección general, apoyará a quien quiera que resulte electo candidato demócrata, presumiblemente Hillary Clinton. Por su parte, Clinton está ganando la mayor parte del voto negro, conforme el miedo a una victoria republicana, amplificado por los fascistas que se arrastran a los pies de Donald Trump, impulsa todavía más el apoyo de los negros a los demócratas, que alguna vez fueron el partido de la Confederación y el [sistema de segregación racial] Jim Crow.
Del lado republicano, presenciamos el espectáculo del establishment partidista gastando millones de dólares en publicidad, no contra los demócratas, sino contra el precandidato que encabeza la carrera en su propio partido. Los reflectores se enfocan en los ex candidatos republicanos para que prediquen contra el beligerante racismo antiimigrante de Trump y su asqueroso sexismo. La hipocresía es asombrosa viniendo de los mismos que exigían a los inmigrantes que se “deportaran a sí mismos”; que insultaban a los obreros y a los pobres como “parásitos” por pedir atención médica, alimentación y vivienda; que trabajaron tiempo extra por revertir todas las conquistas del movimiento por los derechos civiles; y que recurrieron al texto bíblico para condenar a las mujeres que necesitaban abortos, a los gays y a los demás “desviados”.
Trump no hace sino decir en voz alta lo que los líderes del partido republicano han promovido durante años. Lo que les molesta es que no esté cumpliendo las reglas del establishment del partido. Para ellos, incitar al odio racista sirve como un ariete ideológico para empobrecer aún más a la clase obrera y los pobres recortando los pocos programas sociales que todavía existen. Trump dice que no atacará la seguridad social ni la asistencia médica pública. Este demagogo reaccionario podría hacer o decir cualquier cosa. Su afirmación de que traerá la manufactura de vuelta a Estados Unidos, invocando una variante particularmente racista del proteccionismo de “salven los empleos estadounidenses”, le ha dado cierta audiencia entre los trabajadores blancos pobres. Por su parte, a la dirigencia republicana le preocupa que Trump azuce a las masas desempleadas y empobrecidas en casa y ponga en riesgo las ganancias que el imperialismo estadounidense obtiene del saqueo de “libre comercio” del mundo neocolonial.
Para los líderes republicanos, Trump añade insulto a la injuria al aprovechar la consigna de campaña de Ronald Reagan, santo patrono del Partido Republicano, “Make America Great Again” [Que EE.UU. vuelva a ser grande]. Reagan llegó a la Oficina Oval aprovechando y azuzando la reacción racista blanca contra los programas sociales que se consideraban beneficiosos para los negros pobres de los guetos. Jugó la carta racial, como siempre lo han hecho los gobernantes estadounidenses, para aumentar la brutal explotación de la clase obrera en su conjunto. Hoy, la devastación que afectó primero a los pobres y obreros negros se ha vuelto cada vez más real para los pobres y obreros blancos.
En los años noventa, el libro del ideólogo racista Charles Murray, La curva de Bell, achacó la miseria de los pobres del gueto a la “inferioridad genética” de los negros. En 2012, su libro Coming Apart: The State of White America, 1960-2010 [Desmoronamiento: La situación de la población blanca en EE.UU., 1960-2010] achacó la miseria que sufren los blancos pobres a su falta de valores, tanto familiares como de otro tipo. Este desprecio clasista se expresó más abiertamente en un artículo de un tal Kevin D. Williamson, recientemente publicado en la derechista National Review (28 de marzo). Titulado “Chaos in the Family, Chaos in the State: The White Working Class’s Dysfunction” [Caos en la familia, caos en el estado: La disfunción de la clase obrera blanca], el artículo despotrica:
“No les ha pasado nada. No hubo catástrofe alguna. No han sufrido ni la guerra ni la hambruna ni la peste ni la ocupación extranjera. Los cambios económicos de las últimas décadas no bastan para explicar la disfunción, la negligencia —y la incomprensible malevolencia— de la población pobre y blanca de EE.UU....
“La verdad de estas comunidades disfuncionales y degradadas es que merecen morir. Económicamente, son números rojos.Moralmente, son indefendibles”.
La clase obrera no podrá liberarse de las cadenas de la esclavitud asalariada si el proletariado no asume la causa de la liberación negra, que por sí misma requiere destruir este racista sistema capitalista mediante la revolución socialista. En el libro primero de El capital (1867), Karl Marx capturó la gran verdad de la sociedad capitalista estadounidense al escribir: “El trabajo en piel blanca no puede emanciparse allí donde el trabajo en piel negra está marcado con fierro candente”. Nuestro propósito como marxistas hoy es traducir la ira y el descontento hirvientes de las masas trabajadoras en un entendimiento consciente de que la clase obrera necesita su propio partido: no como un vehículo electoral que compita para administrar el estado burgués, sino como un partido que abandere la causa de todos los explotados y oprimidos en la lucha por el poder obrero.
Aquél a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco
La locura del Partido Republicano no es más que una manifestación de la peligrosa irracionalidad del imperialismo estadounidense. Habiendo conseguido en 1991-1992 la destrucción contrarrevolucionaria de la Unión Soviética —que había nacido de la primera y única revolución obrera exitosa en el mundo—, los gobernantes capitalistas estadounidenses han actuado como si fueran los amos indiscutibles del mundo. Tanto bajo los gobiernos republicanos como bajo los demócratas, han lanzado su poderío militar por todo el mundo. Pero ni con su interminable serie de guerras el imperialismo estadounidense ha conseguido frenar el declive de su poder económico.
Afirmando que “hay que detener a Trump”, un antiguo asesor en política exterior del gobierno de Bush clamó: “Ha hecho enojar a nuestros aliados en Centroamérica, Europa, el Oriente asiático y Medio Oriente”. El que Trump denunciara la invasión de Irak que inició Bush ha molestado particularmente a los neoconservadores que fueron los arquitectos de esa guerra. En una columna de opinión contra Trump publicada en el Washington Post (25 de febrero), Robert Kagan concluye: “Para este antiguo republicano, y quizá para otros, puede no quedar otra alternativa que votar por Hillary Clinton”. ¿Y por qué no? Las credenciales de Clinton como una de los mayores halcones [probélicos] del imperialismo estadounidense son impecables.
Muchos, incluyendo republicanos que tienen columnas en el New York Times, se han preguntado: “¿Es Donald Trump un fascista?”. Otros comparan su candidatura con el fin de la República de Weimar y el ascenso de los nazis de Hitler. Pero el terreno donde crecieron los nazis era el de un país imperialista que había sido derrotado en la Primera Guerra Mundial. Apelando al descontento de una pequeña burguesía cada vez más pobre, los nazis se habían convertido en un movimiento de masas para principios de los años treinta. Cuando las direcciones de los partidos obreros Comunista y Socialista, que contaban con millones de miembros, no intentaron derrocar el decadente orden capitalista en Alemania, la desacreditada burguesía desató a los nazis para conservar su dominio aplastando al movimiento obrero y, en el proceso, sentó las bases para la indescriptible barbarie del Holocausto.
En cambio, Estados Unidos no es un país imperialista derrotado, sino que sigue siendo la “única superpotencia del mundo”, cuyo poderío militar es muchas veces superior al de todos sus rivales imperialistas juntos. Otra diferencia es que la clase dominante estadounidense no enfrenta por el momento la amenaza de la clase obrera en casa. Por el contrario, gracias a los traidores que están a la cabeza de los sindicatos, cuya base es cada vez más reducida, la burguesía estadounidense ha prevalecido hasta ahora en su larga guerra contra los obreros.
Trump no es un fascista. El camino al poder que ha proyectado no se sale del marco electoral. Pero sí hay mucho que temer de los locos que son azuzados en sus mítines en un frenesí patriotero y antiimigrante, que ha provocado protestas multirraciales contra él en todo el país. Quienes protestan contra los mítines de Trump han sido agredidos y los manifestantes negros han tenido que sufrir gritos de “¡Regresen a África!”. El KKK y otros grupos fascistas están saliendo de sus agujeros, con el antiguo gran mago del Klan David Duke declarando que “votar contra Trump en este punto es traicionar tu herencia”.
De manera similar, en los años ochenta el racismo oficial que emanaba de la Casa Blanca de Reagan alentó al Klan y a los nazis. Cuando éstos trataron de organizar sus mítines por el terror racista en grandes centros urbanos, nosotros convocamos movilizaciones de masas obreras y de minorías para detenerlos. En Chicago, Washington D.C., Filadelfia y otros lugares, fueron detenidos por protestas de miles basadas en el poder social de los sindicatos multirraciales movilizados al frente de los negros pobres de los guetos, los inmigrantes y todos aquéllos que el terror fascista querría victimizar. Estas movilizaciones demostraron en pequeña escala el papel del partido obrero revolucionario que queremos construir.
Obreros y negros: Entre la espada y la pared
Es responsabilidad directa de la burocracia sindical procapitalista el que un sector significativo de los trabajadores blancos apoye a un hombre que llegó a ser conocido por la frase “¡Estás despedido!”. Trump está consiguiendo ese apoyo al izar la bandera del proteccionismo de “Estados Unidos primero” de los falsos dirigentes de la AFL-CIO. Bajo esta bandera, una y otra vez los farsantes sindicales han cedido conquistas obtenidas en duras batallas de la clase obrera negra, blanca e inmigrante.
Los capitalistas siempre irán donde la mano de obra sea más barata para maximizar sus ganancias. Pero hacer de los trabajadores extranjeros chivos expiatorios por la pérdida de empleos en EE.UU. es una respuesta reaccionaria. El proteccionismo refuerza las ilusiones en el capitalismo estadounidense. Mina las perspectivas de lucha al envenenar la conciencia de la clase obrera e impedir la solidaridad con sus aliados de clase potenciales en China, México y otros lugares. Este proteccionismo también imbuye en los obreros la falsa idea de que mejorar sus condiciones materiales está totalmente fuera de su control y de su capacidad de organizarse y luchar, y de que depende sólo de algún salvador burgués.
Tanto Bernie Sanders como Donald Trump juegan la misma carta económica nacionalista. Aunque Sanders apela a la “unidad” contra el racismo xenófobo de Trump, lo que ocurre en los mítines de este último es simplemente el reflejo descarnado del chovinismo subyacente en los llamados a “salvar los empleos estadounidenses” de la competencia extranjera. Para que los sindicatos sirvan como instrumentos de lucha contra los patrones, deben enarbolar la lucha por los derechos de los inmigrantes, exigiendo el fin de las deportaciones e izando la bandera por plenos derechos de ciudadanía para todos los inmigrantes. La lucha por esas exigencias haría avanzar el combate común de los obreros estadounidenses y sus aliados de clase internacionalmente.
Hoy, el descontento de muchos obreros está siendo canalizado a las campañas ya sea de Trump o de Sanders. Pero la furia obrera también se ha expresado en el impulso de luchar contra la ofensiva de los capitalistas, un impulso que los falsos dirigentes sindicales han frustrado una y otra vez. El año pasado, los jóvenes obreros automotrices, muchos de ellos negros, estaban más que dispuestos a ir a huelga contra el odiado sistema de niveles, que alienta la división entre los obreros. En ello, contaban con gran apoyo entre los obreros más viejos, tanto blancos como negros, lo que apunta al potencial de la unidad de clase, trascendiendo las líneas raciales. Pero los dirigentes sindicales del United Auto Workers les hicieron tragar un contrato vendido con los “Tres de Detroit”, que de hecho expandía el odiado sistema de niveles.
En 2011, este espíritu de lucha se manifestó vívidamente también en Wisconsin, donde el gobernador republicano Scott Walker lanzó una ofensiva que amenazaba la existencia misma de los sindicatos públicos. Miles de obreros ocuparon la rotonda del Capitolio de Wisconsin y se movilizaron en manifestaciones de hasta 100 mil personas. Pese a la combatividad de los obreros, los burócratas sindicales se aseguraron de que no se emprendiera ninguna acción huelguística, canalizando en cambio el enojo de los obreros hacia la estrategia perdedora de revocar el mandato de Walker.
¿El resultado? La devastación de un movimiento sindical que ya estaba en decadencia. En 2011, más del 50 por ciento de los empleados públicos estaba sindicalizado. Para 2015, la tasa de sindicalización se había desplomado al 26 por ciento. En Indiana, ataques similares llevados a cabo con anterioridad condujeron prácticamente a la desaparición de los sindicatos del sector público en el estado. Y en 2015, Wisconsin se unió a Indiana, Michigan y otros 22 estados como uno más de los estados antisindicatos donde se proclama el “derecho a trabajar”. Wisconsin constituye el ejemplo más claro de la bancarrota de la burocracia sindical y su estrategia de confianza en los demócratas. Son esas derrotas las que les han permitido a reaccionarios como Trump posar como defensores de los intereses de los trabajadores.
Desde que la Ley de Derechos Civiles fue aprobada en 1964, el Partido Republicano adoptó la estrategia de apelar a los obreros blancos, a veces con éxito, sobre la base de buscar chivos expiatorios en las otras razas, impulsando la mentira de que los obreros blancos sufren porque el establishment liberal ha beneficiado a los negros y otras minorías a expensas suyas. El rasgo central y constante del capitalismo estadounidense es la opresión estructural de la población negra como una casta racial y de color, cuya mayoría se ve segregada por la fuerza al fondo de la sociedad. Oscureciendo la fundamental división de clases entre los capitalistas que poseen los medios de producción y los obreros que deben vender su fuerza de trabajo para sobrevivir, el racismo y la supremacía blanca han servido para atar a los obreros blancos a sus explotadores capitalistas sobre la base de la ilusión en un interés común debido al mismo color de piel.
En la precampaña demócrata, los negros están votando abrumadoramente por Hillary Clinton, pues la consideran el mejor candidato para derrotar a los demonios republicanos en noviembre. De hecho, en su competencia de 2008 con Obama, Clinton apeló abiertamente al racismo antinegro al afirmar que Obama no podría obtener el apoyo de los “estadounidenses que trabajan duro, los estadounidenses blancos”. Ahora ella se presenta como heredera del legado de Obama, aprovechando al mismo tiempo la popularidad de su esposo, Bill Clinton, entre la población negra.
Durante su periodo en el gobierno, Bill Clinton probablemente le hizo más daño a la población negra que ningún otro presidente desde la Segunda Guerra Mundial. Durante la campaña electoral de 1992, grotescamente voló de vuelta a Arkansas para presidir la ejecución de un hombre negro con daño cerebral, Ricky Ray Rector. Siendo presidente, erradicó “la asistencia social como la conocemos” e incrementó enormemente las atribuciones del estado, incluyendo las de detener y encarcelar a jóvenes negros. En todo esto contó con el apoyo de Hillary Clinton, que describió a los jóvenes negros del gueto como “superdepredadores”. Al mismo tiempo, Bill Clinton fue el primer presidente en tener amigos negros y en ser capaz de interactuar abierta y cómodamente con negros. Es una amarga muestra de la profundidad a la que llega la reacción racista en Estados Unidos el que estos gestos superficiales le hayan ganado a Clinton el apoyo de muchos negros a pesar de sus infames actos.
Con la elección de Barack Obama en 2008, las expectativas de los negros eran altas. Pero, si bien esas expectativas ya han sido olvidadas, queda entre los negros una profunda noción de solidaridad de raza con Obama. Esto ha sido reforzado por casi ocho años de reacción por parte de los republicanos en el congreso, amplificada por la gente del tipo “teabaggers” [militantes del derechista Tea Party] y “birthers” [que creen que Obama no nació en Estados Unidos]. Sin embargo, la verdad es que los negros no han ganado nada con su presidencia, durante la cual el desempleo en este sector se disparó, los salarios colapsaron y la riqueza media se desplomó. Mientras tanto, los negros siguen siendo asesinados a tiros por los desenfrenados policías racistas.
Contra lo que afirman muchos voceros negros, este estado de cosas no se debe a que Obama esté secuestrado por los republicanos. Sin duda, sus implacables ataques contra Obama casi siempre tienen una motivación racista. Pero el hombre negro de la Casa Blanca fue desde el principio un demócrata de Wall Street. Y lo demostró al poco tiempo de asumir el cargo. En una reunión con los grandes estafadores financieros en marzo de 2009, les aseguró que su gobierno era “lo único que se interpone entre ustedes y el linchamiento popular”, y añadió, “no he venido a perseguirlos, sino a protegerlos”. Y lo cumplió, con la eficaz ayuda de sus lugartenientes obreros en la burocracia sindical, que sacrificaron los empleos, los salarios y las condiciones laborales de sus afiliados para que el capitalismo estadounidense siguiera siendo redituable.
Los negros siguen siendo el sector de la población con mayor conciencia de la naturaleza cruel del racista Estados Unidos. Al mismo tiempo, están atados al Partido Demócrata y en su mayoría seguirán apoyándolo mientras no parezca haber otra alternativa. La clave para destrabar esa situación está en forjar esa alternativa.
Los obreros necesitan un partido propio
Con millones en el desempleo o luchando por subsistir con empleos de medio tiempo o temporales miserablemente mal pagados, muchos de los cuales han perdido sus hogares y dependen de los vales de alimentos, con sus pensiones y prestaciones de salud recortadas, existe una necesidad imperiosa de construir un partido obrero basado en el entendimiento fundamental de que los obreros no tienen ningún interés en común con los patrones. Un partido así uniría a los empleados con los desempleados, los pobres de los guetos y los inmigrantes en una lucha por empleos y condiciones dignas de vivienda para todos. El poder para llevar a cabo esta lucha está en manos de los hombres y mujeres —negros, blancos e inmigrantes— cuyo trabajo hace girar los engranes de la producción y genera la riqueza que los capitalistas se roban.
En el Programa de Transición de 1938, documento de fundación de la IV Internacional, León Trotsky planteó una serie de reivindicaciones para enfrentar la catástrofe que amenazaba a la clase obrera en medio de la Gran Depresión de los años treinta. El fin de estas reivindicaciones era armar a los obreros con el entendimiento de que la única respuesta era la conquista del poder por el proletariado. Para combatir la plaga del desempleo, llamaba por unir a los empleados y los desempleados en la lucha por una semana laboral más corta sin pérdida de salario, para distribuir el trabajo accesible, así como por una escala móvil de salarios que aumentara con el costo de la vida. Exigía un programa masivo de obras públicas con salarios al nivel del de los obreros sindicalizados. Para garantizar condiciones de vida decentes, todos debían tener vivienda y otras instalaciones sociales, así como acceso a la atención médica y a la educación sin ningún costo para los beneficiarios. El seguro de los desempleados debía durarles hasta que consiguieran empleo, con la totalidad de sus pensiones garantizada por el gobierno. Sólo la lucha por este tipo de reivindicaciones podría enfrentar las míseras condiciones que los obreros sufren actualmente.
Como argumentó Trotsky, quien junto con Lenin fuera el líder de la Revolución Rusa de 1917:
“Los propietarios y sus abogados demostrarán ‘la imposibilidad de realizar’ estas reivindicaciones. Los capitalistas de menor cuantía, sobre todo aquellos que marchan a la ruina, invocarán además sus libros de contabilidad. Los obreros rechazarán categóricamente esos argumentos y esas referencias. No se trata aquí del choque ‘normal’ de intereses materiales opuestos. Se trata de preservar al proletariado de la decadencia, de la desmoralización y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva y, por eso mismo, del porvenir de la humanidad. Si el capitalismo es incapaz de satisfacer las reivindicaciones que surgen infaliblemente de los males por él mismo engendrados, no le queda otra cosa que morir. La ‘posibilidad’ o la ‘imposibilidad’ de realizar las reivindicaciones es, en el caso presente, una cuestión de relación de fuerzas que sólo puede ser resuelta por la lucha. Sobre la base de esta lucha, cualesquiera que sean los éxitos prácticos inmediatos, los obreros comprenderán, en la mejor forma, la necesidad de liquidar la esclavitud capitalista”.
Las nuevas batallas obreras sentarán las bases para revivir y extender los sindicatos, echando a sus dirigentes vendidos actuales y remplazándolos con una nueva dirección clasista. Para que los obreros triunfen sobre sus explotadores, deben estar armados con un programa político marxista que vincule el combate sindical con la lucha por construir un partido obrero revolucionario multirracial. Ese partido dirigiría la lucha por barrer al estado burgués mediante la revolución socialista y establecer un estado obrero donde los que trabajan gobiernen.
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/45/eu.html
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2016.06.04 03:15 ShaunaDorothy Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez - ¡Ninguna ilusión en el estado burgués! ¡Por un partido obrero tribuno del pueblo! (Primavera de 2011)

https://archive.is/Fsjfk
Espartaco No. 33 Primavera de 2011
Mujer y Revolución
Marisela Escobedo inició su activismo tras el asesinato de su hija Rubí Frayre Escobedo, de 16 años de edad, en agosto de 2008. En busca de justicia, llevó a cabo una serie de protestas que resonaron internacionalmente, en especial tras la liberación en mayo pasado de quien confesó haber asesinado a su hija (La Jornada, 6 de julio de 2010). Instalada en protesta frente al Palacio de Gobierno de Chihuahua, Marisela fue asesinada a quemarropa el 16 de diciembre.
Susana Chávez, activista autora de la consigna “Ni una muerta más” que creó en lucha por los derechos de las mujeres y contra los asesinatos en esa ciudad fronteriza, fue violada y después asesinada en enero pasado. La fiscalía estatal insistió en que los culpables de su muerte fueron tres varones menores de edad con quienes bebía, sosteniendo así que su asesinato no tenía nada que ver con su activismo.
No sabemos quién las mató. El hecho es que Susana Chávez y Marisela Escobedo se han sumado a las más de mil víctimas de los horrendos feminicidios que han hecho a Ciudad Juárez tristemente célebre desde los años 90. Desgraciadamente, como escribimos en “Ciudad Juárez: Capitalismo y terror misógino” (Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003), “El simple hecho de buscar algo de justicia le puede convertir a uno en blanco de ataque”.
Militarización y terror estatal
En el contexto de desempleo y desesperación con el TLC y la crisis económica, el narcotráfico ha cobrado una relevancia económica crucial en el país. La horrenda realidad de la narcoviolencia —que se ha sumado a los infames feminicidios— ha proporcionado al presidente Felipe Calderón del derechista Partido Acción Nacional (PAN) un pretexto para fortalecer sistemáticamente el aparato represivo del estado burgués.
Si en algo ha resultado el despliegue del ejército ha sido en un incremento del derramamiento de sangre y la represión intensificada contra la clase obrera y los pobres del campo y la ciudad. La narcoviolencia junto con la “guerra contra el narcotráfico” de Calderón han devorado a miles en el último trienio: en 2008 fueron contados más de mil 500 homicidios, en 2009 fueron más de 2 mil y en 2010 el número se elevó a más de 3 mil personas asesinadas tan sólo en Ciudad Juárez, lo que la ha convertido en una de las ciudades más violentas del planeta.
En la creciente militarización del país y la ola de terror estatal, el derechista PAN ha contado con el firme apoyo de los demás partidos burgueses, prominentemente el PRI y el PRD. Éste último, que a menudo se presenta como “amigo” de explotados y oprimidos, se ha sumado a la campaña de “No más sangre” mientras militariza los estados que gobierna —como Guerrero, donde las fuerzas estatales aterrorizan cotidianamente a la población principalmente campesina y en gran parte indígena—.
¡Ninguna ilusión en el estado burgués!
Nos solidarizamos plenamente con el anhelo de justicia de los familiares de las muertas de Juárez. Pero su desesperación e impotencia es a menudo canalizada hacia una de las más mortales ilusiones: la idea de que con la depuración de las fuerzas estatales y más presencia policiaca los crímenes antimujer terminarán. Así, las protestas contra los feminicidios han estado permeadas por llamados contra la impunidad y por el castigo a los culpables. Pero la solución no es presionar al estado capitalista —una maquinaria de represión sistemática contra los obreros y oprimidos para mantener a la burguesía como clase dominante—. Es necesario entender que el reforzamiento del aparato represivo estatal sólo significará más golpizas y asesinatos de sindicalistas y huelguistas, más feminicidios y mayor narcoviolencia.
Estas ilusiones en el estado son prominentemente impulsadas por la agrupación feminista Pan y Rosas, ligada a la seudotrotskista Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS). Pan y Rosas publica acríticamente en su blog un recuento de La Jornada de la marcha del 15 de enero —convocada por ellos mismos y la LTS, entre otros— en el que se dice que en la protesta se insistió en la exigencia de “remover a las autoridades incompetentes”. Escribe también que “los altos niveles de impunidad son la base de los feminicidios” y lanza el llamado por “¡Destitución, juicio y castigo a los jueces y autoridades implicados en negligencias en casos de feminicidios!” Pero no hace falta ser marxista para saber que, tanto en lo referente al terror misógino como a la narcoviolencia, la intersección entre autoridades estatales y criminales es enorme.
De manera más fundamental, los marxistas genuinos sabemos que el papel del estado burgués —en cuyo núcleo se encuentran el ejército, la policía, los tribunales y las cárceles— es asegurar el dominio de la burguesía, y una parte clave de este dominio es la subyugación de la mujer. ¡No hay justicia en los tribunales capitalistas!
Reflejando nuestra perspectiva marxista de poner nuestra fe en la fuerza de la clase obrera y de combatir la ideología retrógrada entre los obreros, escribimos en nuestro artículo de 2003:
“Los militantes sindicales más conscientes deben luchar por movilizar el poder social de la clase obrera para combatir la opresión de la mujer, por organizarla en los sindicatos con salarios y derechos iguales a los de los hombres. Deben luchar por servicios médicos gratuitos y de calidad, por el derecho al aborto libre y gratuito, y por organizar destacamentos obreros para defender a las mujeres contra estos ataques. Pero las dirigencias sindicales actuales ni siquiera están interesadas en exigir camiones de transporte de personal —una prestación básica— mientras muchas obreras en Juárez son asesinadas andando por parajes solitarios camino al trabajo o de regreso a su casa. La situación de la mujer obrera es, por sí sola, una muestra de la total bancarrota, del rastrerismo y del machismo de la burocracia sindical”.
¡Liberación de la mujer mediante la revolución socialista!
El marxismo difiere del feminismo centralmente sobre la cuestión de cuál es la división fundamental de la sociedad. Los feministas sostienen que es hombres vs. mujeres, mientras los marxistas entienden que es de clase, es decir, explotadores vs. explotados. Una mujer obrera tiene más en común con sus colegas hombres que con una patrona, y la emancipación de la mujer es la tarea de la clase obrera en su conjunto. El ingreso de las mujeres al proletariado les abre el camino a la liberación: su ubicación en el centro de producción les da el poder social, junto a sus compañeros hombres, para derrotar el sistema capitalista y sentar las bases para la liberación de la mujer.
La opresión especial de la mujer se origina en la sociedad de clases misma y sólo puede ser arrancada de raíz mediante la destrucción de la propiedad privada de los medios de producción. Una de las ironías de la historia es que la opresión de la mujer está vinculada con uno de los primeros avances sociales: el desarrollo de la tecnología —la agricultura, el trabajo del metal y otros avances revolucionarios— creó la posibilidad de que existiera un excedente social, y una clase dominante ociosa se pudo desarrollar basándose en la apropiación privada de ese excedente, sacando así a la humanidad del igualitarismo primitivo de la Edad de Piedra. La centralidad de la familia se derivó de su papel en la sucesión de la propiedad, que exigía la monogamia sexual de la mujer y su subordinación social. Engels llamó a esto “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
La familia, la principal fuente para la opresión de la mujer en la sociedad de clases, no puede ser abolida, debe ser remplazada por la socialización del cuidado de los niños y el trabajo doméstico. La abundancia material necesaria para desarraigar la sociedad de clases y liberar a la mujer y la juventud de los embrutecedores confines de la institución de la familia requiere los más altos niveles tecnológicos y científicos sobre la base de una sociedad socialista planificada al nivel internacional.
La situación de la mujer en los países capitalistas avanzados, donde ha alcanzado cierta medida de igualdad formal, muestra los límites de libertad y progreso social bajo el capitalismo. En los países de desarrollo capitalista atrasado como México, donde la aguda opresión de la mujer está profundamente enraizada en la “tradición” precapitalista y el oscurantismo religioso, condiciones que son reforzadas por la subyugación imperialista, esta lucha es una fuerza motriz particularmente poderosa para la revolución social. Para desatar el potencial revolucionario de la lucha por la emancipación de la mujer es necesaria la dirección de un partido de vanguardia proletario armado con una visión amplia y nueva de un orden social de igualdad y libertad.
¡Por un partido leninista-trotskista tribuno del pueblo! ¡Romper con el PRD burgués!
Un partido obrero de vanguardia que actúe como tribuno de todos los explotados y oprimidos deberá inscribir muy alto en sus banderas el llamado a la lucha contra la opresión de la mujer —una cuestión estratégica para la revolución socialista—. Los espartaquistas luchamos por la igualdad plena para las mujeres y su total integración a la fuerza de trabajo, por pago igual por trabajo igual. Defendemos las reformas aprobadas en años recientes en la capital que, aunque limitadas, legalizan el aborto durante los primeros tres meses del embarazo, al tiempo que luchamos destacadamente por el derecho democrático elemental al aborto libre —es decir, sin ninguna restricción— y gratuito; defendemos también las reformas que otorgan a los homosexuales el derecho al matrimonio y la adopción y luchamos por plenos derechos democráticos para los homosexuales.
Quienes luchan por los derechos de la mujer y los oprimidos no deben tener ninguna ilusión en el PRD burgués. En el D.F. —una ciudad un tanto más cosmopolita y con cierta tradición laica— el PRD ha impulsado dichas reformas, en tanto que varios de sus diputados en los estados se han sumado a la oleada reaccionaria contra el aborto que ha endurecido las penas contra las mujeres y los médicos que se los practiquen en 18 de los 32 estados del país (ver Espartaco No. 32, otoño de 2010). Lo fundamental es entender que, siendo un partido del capital, el PRD es un enemigo de la genuina emancipación de la mujer, no menos que el PRI y el PAN.
Es necesario que la clase obrera en su conjunto haga suya la lucha por la emancipación de la mujer. Los espartaquistas luchamos por construir un partido obrero revolucionario e internacionalista para poner alto a la explotación del hombre por el hombre, única manera de acabar con la brutal opresión de la mujer.
Feminismo burgués y teorías de la conspiración en torno a las muertas de Juárez
Esclareciendo la historia
(Mujer y Revolución)
Hace doce años, con el breve artículo “Explotación capitalista y terror antimujer” (Espartaco No. 13, otoño-invierno de 1999), el Grupo Espartaquista de México adoptó la posición de que los tristemente célebres asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez eran producto de una campaña orquestada, al escribir que “tiene[n] un tufo terrorista y siniestro, particularmente contra la joven clase obrera”. Cuatro años después, celebramos “el poderoso documental Señorita Extraviada producido por Lourdes Portillo en 2001”, el cual desempeñó un papel importante en la popularización de teorías de la conspiración en torno a Juárez, y citamos acríticamente una opinión de que estos asesinatos mostraban “vestigios de un rito personal” (“Capitalismo y terror misógino”, Espartaco No. 21, otoño-invierno de 2003). En el presente año, la edición anterior de Espartaco (“Siguen los feminicidios en Ciudad Juárez”, No. 33, primavera de 2011) continuó en el mismo tenor, incluso adoptando el término “feminicidio”.
Mediante la discusión y el estudio internos en la LCI, llegamos recientemente a la conclusión de que esta posición era incorrecta y representó una acomodación al liberalismo y el feminismo burgueses y, de hecho, a la Iglesia Católica. El movimiento en torno a las muertas de Juárez —que ha adoptado una cruz rosa como su símbolo—, aglutina a una gran variedad de organizaciones y personalidades liberales y feministas tanto en México como en EE.UU., a agrupaciones religiosas y a la totalidad de la izquierda reformista mexicana. Incluso mediante el empleo de teorías de conspiración que llegan a involucrar todo tipo de “rituales”, la campaña sobre las muertas de Juárez, desde su inicio en los años 90, ha explotado estos asesinatos con el propósito fundamental de fortalecer las fuerzas represivas del estado burgués e impulsar la perspectiva feminista de la opresión de la mujer como algo eliminable dentro del marco del capitalismo mediante reformas y el cambio de actitudes, al tiempo que enaltece a la familia nuclear burguesa, uno de los pilares fundamentales de la opresión de la mujer. Los marxistas revolucionarios entendemos, sin embargo, que la violencia contra la mujer —incluyendo el crimen violento— es inherente al capitalismo. Lejos de las historias amarillistas de asesinatos seriales o una campaña de terror orquestada contra las mujeres, este fenómeno tiene base en problemas sociales mucho más amplios, incluyendo el creciente nivel de violencia criminal y estatal en la región en aproximadamente la última década y media.
El presentar la violencia contra la mujer como la obra de conspiraciones desempeña un papel político importante en la agenda reformista de la campaña contra los “feminicidios” al desviar la atención lejos de la horrenda realidad del sistema capitalista de explotación y opresión. La violencia contra la mujer no se reduce, por cierto, a Ciudad Juárez: de hecho, la tasa (muertes por 100 mil habitantes) de asesinatos de mujeres en la ciudad de Toluca, por ejemplo, casi triplica la de Ciudad Juárez. Por otro lado, la violencia particular contra la mujer se añade a la violencia criminal generada por la pauperización en la franja fronteriza especialmente tras el fin del boom de la maquila a principios de la década pasada y, por supuesto, a la creciente militarización del país. Y, evidentemente, el número de víctimas masculinas de la violencia en general es mucho más alto: 306 mujeres fueron asesinadas de un total de tres mil homicidios en 2010 en Juárez, ahora la ciudad más violenta de México. La “guerra contra el narco” se ha convertido en el factor más importante para el enorme aumento de homicidios; son al menos 50 mil al nivel nacional desde que inició la campaña del gobierno.
Sobre todo, lo que muestran las estadísticas es que los llamados “feminicidios” son más que a menudo cometidos por parientes o conocidos de las víctimas, y no por oscuras mafias involucradas en horrendos rituales. La mayoría de las tres mil 726 mujeres asesinadas en México entre diciembre de 2006 y octubre de 2009 fueron víctimas de violencia doméstica (La Jornada, 16 de noviembre de 2009). Similarmente, la escritora liberal estadounidense Debbie Nathan, quien tiene el mérito de haber analizado críticamente algunas de las afirmaciones fundamentales del movimiento, observó que, en la mayor parte de los 270 casos presentados por Lourdes Portillo en su afamado documental, el victimario había sido un pariente o pareja de la víctima (“Missing the Story” [Extraviando la historia], en The Texas Observer, 30 de agosto de 2002). No hay pues una “oleada de terror”; este tipo de violencia asesina es el reflejo —brutalmente común— de la opresión especial de la mujer que es parte integral del capitalismo.
En el mismo artículo, Nathan observó el beato componente moralista —impregnado de religiosidad— de esta campaña, señalando que el documental de Lourdes Portillo:
“hace eco de los esfuerzos desesperados [de los familiares de las víctimas] por presentar a sus hijas como jóvenes mujeres que merecen justicia, e incluso los amplifica. Es enfurecedor, pero México sigue siendo un lugar en donde los políticos, la policía y la sociedad en general adoran buscar razones por las cuales una mujer joven que sufre violencia sexual es una puta que ‘merecía’ ser violada e incluso asesinada. Las cosas probablemente son aun peores en Juárez, dado su odio particular hacia las prostitutas. El gobernador del estado en los años 90, Francisco Barrio, dijo que las mujeres de la ciudad estaban invitando a que las asesinaran al pasar el rato con las personas equivocadas en bares... las familias son pues reacias a aceptar que sus amadas hijas sí van a cantinas, y muchas sí comunican sexualidad mediante sus ropas. Pero aceptarlo es implicar que la hija de uno es una mujerzuela sin remedio. Es un cruel acertijo que ha forzado a los activistas en Juárez a utilizar una retórica pública según la cual las víctimas son todas inocentes jovencitas feligresas. En todo Juárez, quienes protestan honran la memoria de las mujeres pintando cuadros rosas y crucifijos en los postes. Incluso en el título Señorita Extraviada hay una imagen verbal similar, dado que ‘señorita’ en español significa mujer joven, pero también quiere decir ‘virgen’. El uso de estas representaciones —y la implicación de que el gobierno rapta vírgenes para hacer malévolas películas snuff— hace que la situación parezca horrible, pero al menos fácil de entender y de luchar contra ella. Pero ‘desaparece’ a las casadas, a las que viven en concubinato, a las que tienen muchos hijos, a las mujeres de mediana edad, a las mayores, a las bailarinas exóticas —y, sí, incluso a las prostitutas— cuyos cuerpos también han sido diseminados por todo Juárez por sus amantes, maridos y parientes”.
El estado burgués y el origen de la opresión de la mujer
Los marxistas sabemos que la división fundamental de la sociedad es de clase, es decir, explotados vs. explotadores, y la emancipación de la mujer es la tarea del proletariado en su conjunto. La opresión de la mujer nació de la mano con el surgimiento del estado tras el final de la antigua sociedad de cazadores y recolectores, donde había igualdad entre el hombre y la mujer. La necesaria división del trabajo, basada en el papel que desempeñan las mujeres en la procreación, no conllevaba subordinación alguna basada en el sexo. Pero con el desarrollo de una clase dominante propietaria se hizo necesario contar con un medio seguro para la herencia de propiedad y poder, y eso implicaba la fidelidad forzada de la esposa para determinar la paternidad de los niños. El estado apareció para asegurar la dominación de la clase en el poder mediante la fuerza. Fue así que nació la familia monógama, en la que el matrimonio significaba la subyugación de las mujeres por los hombres. Como explicó Friedrich Engels en su obra clásica El origen de la familia, la propiedad privada y el estado, “el triunfo de la propiedad privada sobre la propiedad común primitiva, originada espontáneamente” trajo consigo “la gran derrota histórica del sexo femenino en todo el mundo”.
En la sociedad capitalista, un propósito de la institución de la familia es imponer sobre la clase obrera la carga de criar a la siguiente generación de trabajadores asalariados. La madre es subyugada por el pesado trabajo doméstico y el cuidado y crianza de los jóvenes, los viejos y los enfermos, y se les enseña a los niños a respetar la autoridad. La institución de la familia se debe remplazar mediante servicios socializados en una economía planificada internacionalmente para lograr la liberación de la mujer de manera real. El estado burgués existe para ejercer la represión al servicio de la clase capitalista gobernante mediante las cárceles, los policías, el ejército y los tribunales. El estado no puede reformarse para servir los intereses de los explotados y oprimidos —incluyendo a las mujeres—; tiene que ser destruido mediante la revolución socialista. No hay remedio bajo el sistema capitalista de explotación, ya que la opresión de la mujer es fundamental para su funcionamiento.
Marxismo vs. feminismo burgués
El feminismo es una ideología burguesa que sostiene que la división social fundamental es aquélla entre hombres y mujeres; el problema de los feministas con el status quo de la sociedad capitalista se reduce al porcentaje de los privilegios de las clases altas que les toque a las mujeres. Por ende, cualquier planteamiento sobre las cuestiones que afectan a las mujeres siempre toma como punto de partida el carácter “inviolable” del estado burgués. El movimiento entero en torno a Juárez se ha caracterizado desde un principio por los llamados “contra la impunidad”, a que el estado capitalista se movilice para proteger a las mujeres, a que haga “su trabajo” eficazmente, etc. En efecto, la perspectiva de movilización policiaca masiva y legislación draconiana nominalmente para “proteger” a las mujeres es parte fundamental del ideario feminista. De hecho, uno de los propósitos del término “feminicidio” —popularizado por la reaccionaria feminista burguesa Diana Russell, quien hizo carrera con sus campañas contra la pornografía— es llamar la atención de las autoridades para fortalecer la legislación penal.
La campaña contra los “feminicidios” logró extensión internacional en 2001 con la formación de la Coalition Against Violence (Coalición contra la Violencia) —que incluye a la organización Casa Amiga—, la cual tiene una participación estadounidense considerable. La Coalición llamó por “una fuerza de tarea binacional” para investigar los crímenes. Esto se retomó también en el Caucus Hispano del Congreso estadounidense, donde se impulsó que Fox interviniera al nivel federal. En 2004, Amnistía Internacional publicó un documento que exigía centralmente la “intervención inmediata y decisiva de las autoridades federales para garantizar la justicia en Ciudad Juárez y la ciudad de Chihuahua y...que las autoridades federales y municipales cooperen plenamente con estas medidas”.
Al parecer, a las ONGs les convenía señalar al crimen organizado como responsable de los asesinatos. Mediante la Ley Federal contra el Crimen Organizado, pudieron exigir que el gobierno federal panista interviniera (a diferencia del gobierno estatal priísta). A fin de cuentas, recibieron lo que pidieron. Vicente Fox autorizó el despliegue de la Policía Federal Preventiva en Juárez y nombró una comisión especial investigadora. De esta manera, Fox encontró una justificación perfecta para mandar a la PFP a esa región industrial, lo cual antecedió la actual “guerra contra el narco”.
Si bien advertimos correctamente contra las ilusiones mortales en el estado en nuestros artículos, al mismo tiempo afirmamos que “nos solidarizamos plenamente con los reclamos de justicia de los familiares de las víctimas y de organizaciones como las ‘Mujeres de Negro’ y ‘Casa Amiga’” (Espartaco No. 21). Esta última de hecho da charlas de “capacitación” a policías, en tanto que aquélla llamaba en 2002 por una declaración de “estado de emergencia nacional” (es decir, la restricción de derechos y la movilización masiva de las fuerzas armadas) para detener los “feminicidios”. Los trotskistas genuinos no debimos —no podemos— solidarizarnos con tales llamados, que no significan otra cosa que mayor intervención estatal y “profesionalización” policiaca —exigencias que están siendo llevadas a cabo de forma masiva mediante la “guerra contra el narco”—.
La línea que tomamos sobre la campaña de Juárez representó una desviación de nuestra lucha histórica por la liberación de la mujer mediante la revolución socialista sin concesión alguna al feminismo burgués, y por ende es necesaria esta corrección pública.
(Reproducido de Espartaco No. 34, Otoño de 2011)
http://www.icl-fi.org/espanol/eo/33/juarez.html
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2016.05.30 11:38 EDUARDOMOLINA El Tribunal Supremo alienta a las autonomías a competir entre sí con ventajas fiscales. Con respeto, pero GRAN METEDURA DE PATA. Práctica que provoca anualmente reclamaciones por valor de más de 250 millones de euros entre regiones.

http://www.publico.es/espana/supremo-alienta-autonomias-competir-ventajas.html
"El Tribunal Supremo ha avivado la competencia tributaria que mantienen las comunidades autónomas para captar los domicilios de empresas y patrimonios. Lo ha hecho al avalar la deslocalización de una empresa patrimonial inmobiliaria de Zaragoza a Navarra, autonomía con régimen fiscal propio, basándose en cuestiones formales: trasladó sus archivos a su nueva sede y comenzó a inscribir sus actos societarios, tal y como marca la ley, en el Registro Mercantil de su nuevo territorio, aunque su actividad y sus operaciones bancarias se mantuvieron en el anterior.
Varias comunidades autónomas, especialmente Madrid y La Rioja y también Navarra y Euskadi, han incrementado durante las últimas décadas su parque de empresas y la vecindad de personas físicas con elevados patrimonios gracias a las ventajas fiscales que ofrecen en impuestos como Patrimonio –propiedades-, Transmisiones Patrimoniales –venta de inmuebles-, Sucesiones –herencias- y Donaciones, lo que les permite aumentar la recaudación en su territorio de otros como el IRPF y el IVA, que gestionan parcialmente.
El fraude detectado por cambios de domicilio ficticios supera los 250 millones de euros anuales en España –sin contar el localizado en Navarra y Euskadi-, el grueso de ellos declarados en Madrid, según revela un informe del Ministerio de Hacienda.
La ley suele exigir, para corroborar el traslado real de la sociedad o el cambio de domicilio de la persona, llevar a la nueva sede la dirección del negocio y probar la residencia habitual en la nueva ubicación, para lo que se exige pasar allí 180 días al año. Sin embargo, la resolución del Supremo reduce las exigencias al dar por buena la movilidad basándose en requisitos formales.
Más de 250 millones al año, 180 de ellos en Madrid.- La deslocalización ficticia de empresas y patrimonio entre autonomías genera una elevada bolsa de fraude, según señala un informe de Hacienda, que destaca que “con motivo de la generalización de los actuaciones de control (…) se ha incrementado sustancialmente la petición de rendimientos a otras comunidades, algunas de las cuales presentan un retraso sustancial en la atención a esos requerimientos”.
El informe, que no incluye datos de las comunidades con Hacienda propia, cifra en 251 millones de euros las reclamaciones realizadas en 2012 y 2013 entre comunidades por los impuestos de Sucesiones y de Transmisiones Patrimoniales. El grueso de ese volumen –unos 180- había sido declarado en Madrid, de la que Andalucía tenía 21 pendientes de cobro; Catalunya, más de 70; Castilla-La Mancha, casi 66, y Valencia, más de 15. Destacan otros 43,2 cuya transferencia reclamaba La Rioja a Aragón, que a su vez pedía 1,3 a Catalunya y 1,6 a la CAM.
El documento anota que las comunidades se muestran poco colaborativas a la hora de entregar a otros territorios el dinero que iban a ingresar de manera indebida. “Al problema financiero referido anteriormente, se une el retraso en el envío de la casi documentación de modo que en muchas ocasiones se reciben los expedientes una vez transcurrido el plazo de prescripción o al mismo límite”, señala.
El Gobierno de Aragón, que apela a la obligación de sigilo en temas tributarios que tiene la Administración, declina ofrecer datos acerca del resultado de las campañas de inspección por traslados ficticios y sobre los movimientos de empresas entre territorios.
No existen datos oficiales disponibles sobre estas migraciones, aunque los estudios de empresas de ráting como Axesor, que monitoriza las inscripciones en los registros, señalan que más de un tercio de las sociedades que migraron el año pasado -1.658 de 4.496- se dirigieron a Madrid, que tuvo un saldo positivo de 623 tras perder 1.035. Los balances fueron negativos tanto en las comunidades de régimen foral –en el caso de Navarra, tras una subida de impuestos- y en todo el litoral mediterráneo, de Andalucía a Catalunya, mientras tendían al alza en algunas zonas del interior .
Negocio, bancos y notario en Zaragoza y sede en Corella.- La sentencia del Supremo se refiere a Lidinis SA, una empresa patrimonial de las hijas del empresario zaragozano Arturo Beltrán, fallecido hace unos meses, que en 2006 trasladó formalmente su domicilio de un piso de Zaragoza a los locales de una bodega de la familia en Corella (Navarra). Su única actividad económica ha sido el arriendo del Gran Hotel en la capital aragonesa –vendido recientemente- a una cadena, y la tenencia de dos fincas en Garrapinillos. Operaba, y continuó haciéndolo tras el cambio de sede, con siete cuentas abiertas en sucursales zaragozanas.
La Delegación de la Agencia Tributaria en Navarra se percató de esa situación, consideró ficticio el traslado y reclamó a la Junta Arbitral que supervisa las relaciones fiscales entre el Estado y esa comunidad que la resituaría en Aragón para el periodo 2006-2011, ejercicio en el que sí estima documentado que “desarrollaba la gestión de sus actividades y la dirección de sus negocios” en “unas dependencias” en Corella.
La junta concluyó que la empresa, creada en 2001 con un capital de 90.000 euros que amplió a 2,5 millones antes del traslado en diciembre de 2006, solo se había mudado “formalmente” por “no haber trasladado real y efectivamente su centro de dirección a territorio foral”. “En ninguna ocasión –añadía- se ha acudido a un notario fuera de la propia ciudad de Zaragoza al efecto de otorgar alguna escritura” y celebraba sus juntas en esa ciudad. Coincidía con la Abogacía del Estado, para quien esos datos, y otros como la ubicación del negocio y del patrimonio, hacían que “difícilmente puede considerarse domiciliada en Navarra por tener en ella la efectiva gestión y dirección".
El Gobierno de Navarra recurrió esa decisión. Invocó “la presunción de veracidad de las declaraciones fiscales de la sociedad”, que situaban su actividad en Corella. Y la Sala Tercera del Supremo le ha dado la razón ante la “insuficiencia de prueba por parte de la Agencia Tributaria”: la asesora fiscal y el administrador manifestaron “acudir regularmente” a Corella, existe constancia del “archivo y custodia en la oficina de toda la documentación”, los actos societarios comenzaron a ser anotados en el Registro Mercantil de Navarra tras el traslado y, por último, varias juntas fueron celebradas en la comunidad foral.
“Especial atención a las deslocalizaciones de empresas y patrimonios”
La sentencia llega cuando la Consejería de Hacienda del Gobierno de Aragón acaba de poner en marcha un plan de inspecciones que va a “prestar especial atención a las deslocalizaciones de empresas y patrimonios por temas tributarios”, explicaron fuentes del departamento, en el que consideran que este tipo de procesos, frecuente en dirección a Navarra desde hace un par de décadas, puede verse aumentado por el aumento de la presión fiscal a las rentas altas en la comunidad. De hecho, el ejecutivo se muestra partidario de “establecer un mínimo común tributario para amortiguar y atemperar la competencia fiscal entre comunidades, sobre todo en el Impuesto de Sucesiones”, que grava las herencias.
El Plan de Control Tributario de la de la comunidad para este ejercicio contempla poner en marcha “cruces e intercambio de información” con la Agencia Tributaria para detectar “posibles deslocalizaciones” por “cambios ‘ficticios’ del domicilio fiscal” hacia comunidades con “reducciones en la base imponible u otros beneficios fiscales para sus residentes” en Sucesiones; prevé ampliar esa colaboración “relativa al patrimonio de fallecidos o determinación del lugar de la residencia habitual o el domicilio fiscal” de los contribuyentes para “gestionar más eficazmente las facultades de embargo” en tributos como el IVA o Transmisiones Patrimoniales y contempla, también, investigar “posibles cambios de residencia interesados” para “evitar la efectiva tributación” en Patrimonio.
“No se trata solo de la competencia tradicional de comunidades cercanas a Aragón con un régimen financiero foral, como Navarra y País Vasco, sino también de otras del régimen común que, haciendo ejercicio de su capacidad normativa, han establecido amplias ventajas fiscales para sus ciudadanos en estos tributos, caso de La Rioja o Madrid”, señalan en la Hacienda aragonesa. Esta última comunidad aplica un gravamen cero tanto en Patrimonio como en Sucesiones.
El Plan Anual de Control de la Agencia Tributaria también incluye entre sus objetivos “luchar contra el fraude fiscal” cometido “mediante fórmulas de deslocalización o planificaciones fiscales abusivas” hacia las haciendas forales."
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2016.05.14 09:40 EDUARDOMOLINA El 15M cumple 50 y los medios se hacen eco.Los cinco años de 15M parecieran 50; cada uno, una década. Los medios del PP y el PSOE –hegemónicos– presentaron a los “perro-flautas” como adanistas (prepotentes) y anti-políticos.

Por Víctor Sampedro Blanco
http://blogs.publico.es/el-cuarto-poder-en-red/2016/05/13/el-15m-cumple-50-y-los-medios-se-hacen-eco/
"El 15M ha sido, ante todo, un espacio de debate y movilización: una red de redes, digitales y físicas, con extensiones en la calle. La oposición a la ley Sinde (la ley “anti-piratería” del PSOE) permitió aglutinar un frente de oposición irreconocible por quienes no estaban conectados, ni en la red ni en las plazas. Expresó un nuevo consenso muy diferente al de la Transición: más amplio y más transversal. Basado en el conflicto y en el diálogo. Contrario al que se logró imponiendo vetos y silencios. De hecho, el 15M expresa un consenso conflictivo, que denuncia a los responsables de una doble crisis: económica (compartida con el resto de países) e institucional (propia de aquí). Ese espacio público también generó nuevas herramientas de intervención pública, de carácter social y político. Cinco años después, las herramientas comunicativas que surgieron a partir del 15M demuestran que la crisis del sistema institucional ha alcanzado a los medios que lo sustentaban.
Todo esto suena muy abstracto. Pero es obvio que desde mayo de 2011 hablamos y participamos en la vida pública abordando temas antes prohibidos, que eran objeto de (auto)censura. Contamos también con nuevos actores y canales para informarnos y debatir. Si alguien hubiese entrado en coma en 2011 y despertase hoy, no reconocería España. Si fuese un afiliado del PP o del PSOE, de CC.OO. o U.G.T… o un lector monodependiente de El País o ABC, fliparía en colores. Sus líderes, organizaciones y plataformas de expresión han perdido el duopolio.
El blanco y negro –“yo o el caos” y “conmigo o contra mí”– ha evolucionado en arcoiris. Como las opciones sexuales, las ideológicas –modos de ver el mundo– han ganado colorido. Tanto que, ante el empuje podemita para ganar la hegemonía ideológica –establecer un modo de ver el mundo– los socialdemócratas cambian las monturas de sus gafas por otras más pintonas. Ya sabemos que lo que importan son los cristales. Y que la derecha nunca se quitó del todo las gafas ahumadas. La presbicia del PSOE y la ceguera del PP resultan ahora manifiestas. Las de quienes fueron sus periodistas e intelectuales de cabecera, también. No reconocieron el 15M, porque no (se) lo esperaban. Siguen sin hacerlo.
Los cinco años de 15M parecieran 50; cada uno, una década. Como publiqué en los anteriores aniversarios, el primero celebró la toma de conciencia de un cuerpo social desconocido, cuya existencia había sido y quiso ser negada. Con diez años, ya mostraba “uso de razón”. Una mayoría social (entre 7 y 8 de cada 10 votantes) rechazaba ser la mercancía de los políticos y los banqueros. Pero los medios del PP y el PSOE –hegemónicos– presentaron a los “perro-flautas” como adanistas (prepotentes) y anti-políticos (rechazaban el Edén de la democracia irreal que les habían regalado).
Para el segundo cumpleaños, ya con 20 –como es de recibo y necesitado de pagarlos– el 15M luchó por el derecho a techo y a los servicios públicos. La PAH y las Mareas fueron sus herramientas o instrumentos, creando un lobby social, redes de protesta y autoayuda, sin el sindicalismo entregado al ladrillo. En el tercer aniversario, algunos quincemayistas treintañeros perfilaron un actor político capaz de desbaratar el juego electoral. Los cinco eurodiputados de Podemos en 2014 ya habían pasado de la protesta a las propuestas. Y, con otros aliados, recabaron el poder a nivel local para intentar llevarlas a cabo. Como responde a un cuarentón que ha demostrado suficientes méritos y reconocimiento.
Ya en su quinto año de vida el 15M, parlamentarizado en Podemos y federalizado en las coaliciones periféricas, tuvo que admitir, como todo cincuentón, que no podía obviar su ADN ni la herencia familiar. El techo electoral de Podemos era manifiesto, así como la necesidad de coaligarse con “los compas” mayores, que antes había menospreciado, y las familias afines de las que renegaba. Esto ocurre, ahora, en un contexto en el que la quiebra del mapa electoral se solapa con la del sistema comunicativo que lo mantenía.
Si los medios hubieran empleado contra el PP el mismo arsenal que contra Podemos, sin duda habríamos tenido elecciones anticipadas. Un golpe semejante habría sufrido la Cultura de la Transición, que Guillén Martínez denunció a pleno pulmón quincemayista. Tuvo que venir Gregorio Morán –con más años y lecturas– a hacerle la autopsia en El cura y los mandarines. Es lo que ahora, sin compartir el término ni sus presupuestos, I. Sánchez-Cuenca denuncia como La desfachatez intelectual.
Recordemos que apenas un par de intelectuales reconocidos, Manuel Castells (en la Plaza de Cataluña) y Carlos Taibo (en Sol), tomaron la palabra en las plazas con el consentimiento de las asambleas. El primero hace tiempo que actúa en una esfera pública global y el segundo ha renunciado a participar en los medios nacionales. Castells, también casi en solitario, había sido el primero en reivindicar las manifestaciones del “Pásalo” en 2004. Fue entonces cuando se fraguó la emergencia de una esfera de debate autónoma, antagonista y, a la vez dialogante, con la oficial. Ahora esta última hace aguas.
Nadie mejor para evidenciarlo que su custodio, la Asociación de la Prensa de Madrid, el último vestigio de los sindicatos verticales del franquismo. Quienes dicen representar a los trabajadores y a los dueños de la comunicación, dispararon contra la web del Ayuntamiento de Madrid, negándole la posibilidad de desmentir infundios sobre su actuación. El contraste de las falsedades mediáticas con los documentos y las publicaciones oficiales de una administración pública fue tachado de ataque a la libertad de expresión. Lo afirmaba una asociación que ha permanecido muda ante los excesos de los medios “de referencia”.
La APM nunca dijo nada cuando el exdirector de ABC declaró haber “amenazado la estabilidad del Estado”, en la coalición de medios que tumbó a Felipe González. No se le conoce opinión sobre la “teoría de la conspiración del 11M” o el cese de los directores del El País, La Vanguardia y El Mundo antes de las elecciones de 2015… Y tampoco cuando se descubrieron los negocios de Cebrián (presidente de PRISA) en el paraíso fiscal panameño. Porque nada hay más deontológico que contravenir las normas de tu empresa, denunciar judicialmente y despedir a los compañeros de profesión que te critican.
La línea de defensa de Cebrián, en la entrevista masaje de Pepa Bueno, atribuyéndolo todo a una conspiración como la sufrida desde la extrema derecha en sus primeros tiempos de El País, queda para la antología de la infamia periodística. Reproduce, punto por punto, la actitud de un político corrupto: no afronta los hechos, no responde ante su propia organización, criminaliza al opositor, judicializa la crítica y despide al colaborador disidente.
Pero las purgas internas del Búnker ya no sirven ante a un periodismo que se ha ido construyendo al margen de los oligopolios mediáticos del bipartidismo. Máxime cuando están en bancarrota y existen modelos de negocio invulnerables a la censura nacional. En este contexto, resulta lucrativo criticar al periodismo inmundo de las campañas de difamación, ahora encarnadas en Inda y antes por su maestro Pedro J. Porque ese autocontrol profesional se venía pidiendo a gritos y es un clamor de las redes sociales. Ya sale a cuenta (en términos de prestigio y resultados económicos) colaborar entre varios medios, aumentar los márgenes de autonomía de cada uno de ellos y hablar de lo que realmente importa. Por ejemplo, los paraísos fiscales que comparten los banqueros, políticos y “periodistas” del régimen del 78.
La simbiosis colaborativa con los públicos más activos toma forma de buzones de filtraciones contra la corrupción. Entre (verdaderos) compañeros de profesión, se fraguan alianzas internacionales de medios que explotan de forma conjunta informaciones que antes se querían “exclusivas”. La colaboración que Podemos realizó con algunas televisiones, viralizando sus apariciones y aumentando las audiencias, seguirá dando réditos a ambas partes. Muestra la potencia de unos contenidos forjados en alianza con actores que actúan como sujetos comunicativos de pleno derecho, con mensajes y canales propios. Ojalá que las lógicas partidarias y corporativas, de la nueva política y el nuevo periodismo, no invisibilicen al movimiento."
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